jueves, 12 de marzo de 2015

¿Es posible la reinserción social en delitos graves?

Por Marta Izquierdo Cascales y Elena Palacios Bedia

Con la propuesta de reforma del Código Penal se abre el debate sobre si es positiva o no la condena permanente revisable. Es evidente que este tipo de condena está previsto para delitos graves, como pueden ser asesinatos, violaciones, etc. Se ha demostrado, con el paso de los años, que muchos de los presos condenados por este tipo de delitos y puestos en libertad han reincidido tras su excarcelación. 

En España es posible encontrar algunos ejemplos muy llamativos.  José María Real López  tardó solo dos horas desde que comenzó a disfrutar de su primer permiso penitenciario en secuestrar, violar y matar a una menor. Marcelino Fernández Arnaiz violó a una niña de 6 años tres días después de salir de prisión. Además, lleva dos décadas entrando y saliendo de la cárcel por delitos semejantes. Juan Manuel Valentín aprovechó un permiso de seis días para violar y asesinar a una menor. Esto es una prueba evidente de que no siempre es posible la reinserción social dependiendo del tipo de delito cometido. 

Numerosos expertos afirman que las agresiones sexuales son el comportamiento delictivo más resistente al cambio a pesar de las terapias psicológicas que pueden recibir los presos de forma voluntaria. En ocasiones, a pesar de las recomendaciones de los psicólogos penitenciarios para no dejar en libertad a ciertos presos por la alta posibilidad de reincidir en sus delitos, han sido puestos en libertad por el cumplimiento de la condena. A esto hay que añadir la baja efectividad de la castración química que se aplica, también, de forma voluntaria. Son muchos los presos que ante los efectos secundarios que produce (aumento del bello corporal, redistribución de la grasa o depresiones) se niegan a aceptar el tratamiento o lo suspenden a su salida de prisión, por lo que el tratamiento deja de ser efectivo. 

En países como en Estados Unidos existen aplicaciones que ponen en conocimiento de la ciudadanía, las caras y datos personales de aquellas personas en libertad y que han cometido este tipo de delitos. Con este método se permite que cada persona tome las medidas que considere oportunas con el fin de sentirse más seguro. Esto no implica una vulneración de los derechos de la personalidad de los delincuentes, ni les impide reinsertarse en la sociedad, sino que es un método de protección para el resto de la sociedad. 

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