jueves, 26 de marzo de 2015

La prevención del delito mediante la publicidad
Por Emilio Pérez Martínez
Estamos de acuerdo en que la prevención del delito es fundamental para la seguridad pública. Siempre hemos buscado la convivencia humana como ejemplo para la paz social, pero las constantes luchas por el poder, las conductas antisociales y toda clase de conflictos que se van sucediendo día tras día hacen necesario establecer nuevos planteamientos en concepto de prevención y seguridad pública.
Ante el aumento de la delincuencia, de la criminalidad violenta que ahora se deriva en criminalidad intelectual, y la impunidad creciente que vemos constantemente ante algunos hechos delictivos, se puede considerar la publicidad social como un mecanismo para prevenir el delito. Las medidas y acciones a realizar necesitan de la participación ciudadana para este problema que aqueja a la sociedad.
Quién no ha oído  de la publicidad de los antecedentes penales como una estrategia para prevenir el delito. Bueno, ante todo, hay que tener en cuenta si de verdad influye publicar los delitos cometidos por un delincuente para que todo el mundo lo vea. Creo que en parte sí, pero la pregunta que me hago, ¿es útil? Pero si nos hacemos esta pregunta hay que desviar nuestra atención a algo tan elemental como la privacidad de las personas en su intimidad, imagen y honor. Nos encontramos entonces en la coyuntura de si publicitar las penas de un delincuente es ético, cuando nos bombardean con el tema de la reinserción social.
Sinceramente creo que la mejor publicidad que se puede hacer para la prevención del delito es  la educación en valores. Quien no recuerda las campañas institucionales contra la droga o el alcohol como medio de prevención de accidentes o como incentivo de vivir una vida sana. La propaganda contra el maltrato de la mujer o contra la pederastia podría rebajar esa actitud antisocial para evitar la proliferación del delito. No solo es una cuestión de perseguir el delito, que sí, pero es más una concienciación pública.

Creo que la publicidad debería ir encaminada, no a controlar a la sociedad ni el publicar lo que ha hecho un delincuente, sino a establecer espacios de propaganda como los antes mencionados, abriendo el abanico ante los nuevos delitos que nos afectan: corrupción, maltrato, pederastia, robos, etc. La televisión como medio de comunicación de masas, aparte de lanzar campañas de marketing para intereses de empresas debería servir también para una concienciación social para prevenir esas conductas antisociales que llevan a cometer delitos.

2 comentarios:

  1. Populismo punitivo y delincuencia juvenil
    Las investigaciones sobre las actitudes públicas de los jóvenes siempre han estado presentes. Cuando preguntábamos a la sociedad sobre el castigo que se le debería imponer a los jóvenes por infracciones cometidas, la reacción casi siempre era la misma, los jóvenes, por su condición, eran más propensos a cometer delitos. Esto se ha desmontado gracias a la evolución de la propia sociedad y el conocimiento de nuestro sistema judicial, concretamente en lo que refiere a la juventud.
    El conocimiento del funcionamiento del sistema de penas o delitos evidencia que la opinión pública se encuentra supeditada a la cantidad y calidad de información de la que dispone la comunidad. Cuanto mayor es el conocimiento ciudadano en el tema, menores son los juicios desfavorables hacia el sistema judicial juvenil, disminuyendo también las actitudes punitivas, puesto que hay multitud de factores a tener en cuenta para la medición de los delitos.
    ¿Por qué la ciudadanía reclama respuestas más severas para la delincuencia juvenil? En primer lugar, se debería tener en cuenta las variables que hacen que un joven sea objeto de una actitud contraria a lo que, según la sociedad, sería algo normal, un comportamiento acorde con su forma de pensar. Otras variables las podríamos encontrar en factores demográficos y personales. Dependiendo de la zona que vivas, de tus circunstancias personales, podrían llevarte a cometer un delito o no. Pero lo más importante es el desconocimiento que tiene la sociedad de las respuestas del sistema judicial español en cuanto a la delincuencia juvenil. Una mayor información sobre nuestro sistema jurídico debería encaminar las encuestas que se proponen a la comunidad sobre los delitos cometidos por los jóvenes.
    Otro factor importante es la educación. No es lo mismo preguntar a una persona con escasos estudios que a otra que, por haber tenido recursos, está mejor formada. La pregunta que me hago es ¿Esto influye a la hora de dar respuesta ante algunas actitudes públicas de los jóvenes y sus consecuentes castigos?

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  2. Populismo punitivo y delincuencia juvenil
    Las investigaciones sobre las actitudes públicas de los jóvenes siempre han estado presentes. Cuando preguntábamos a la sociedad sobre el castigo que se le debería imponer a los jóvenes por infracciones cometidas, la reacción casi siempre era la misma, los jóvenes, por su condición, eran más propensos a cometer delitos. Esto se ha desmontado gracias a la evolución de la propia sociedad y el conocimiento de nuestro sistema judicial, concretamente en lo que refiere a la juventud.
    El conocimiento del funcionamiento del sistema de penas o delitos evidencia que la opinión pública se encuentra supeditada a la cantidad y calidad de información de la que dispone la comunidad. Cuanto mayor es el conocimiento ciudadano en el tema, menores son los juicios desfavorables hacia el sistema judicial juvenil, disminuyendo también las actitudes punitivas, puesto que hay multitud de factores a tener en cuenta para la medición de los delitos.
    ¿Por qué la ciudadanía reclama respuestas más severas para la delincuencia juvenil? En primer lugar, se debería tener en cuenta las variables que hacen que un joven sea objeto de una actitud contraria a lo que, según la sociedad, sería algo normal, un comportamiento acorde con su forma de pensar. Otras variables las podríamos encontrar en factores demográficos y personales. Dependiendo de la zona que vivas, de tus circunstancias personales, podrían llevarte a cometer un delito o no. Pero lo más importante es el desconocimiento que tiene la sociedad de las respuestas del sistema judicial español en cuanto a la delincuencia juvenil. Una mayor información sobre nuestro sistema jurídico debería encaminar las encuestas que se proponen a la comunidad sobre los delitos cometidos por los jóvenes.
    Otro factor importante es la educación. No es lo mismo preguntar a una persona con escasos estudios que a otra que, por haber tenido recursos, está mejor formada. La pregunta que me hago es ¿Esto influye a la hora de dar respuesta ante algunas actitudes públicas de los jóvenes y sus consecuentes castigos?

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