La
prevención del delito mediante la publicidad
Por
Emilio Pérez Martínez
Estamos de acuerdo en
que la prevención del delito es fundamental para la seguridad pública. Siempre
hemos buscado la convivencia humana como ejemplo para la paz social, pero las
constantes luchas por el poder, las conductas antisociales y toda clase de conflictos
que se van sucediendo día tras día hacen necesario establecer nuevos
planteamientos en concepto de prevención y seguridad pública.
Ante el aumento de la
delincuencia, de la criminalidad violenta que ahora se deriva en criminalidad
intelectual, y la impunidad creciente que vemos constantemente ante algunos
hechos delictivos, se puede considerar la publicidad social como un mecanismo
para prevenir el delito. Las medidas y acciones a realizar necesitan de la
participación ciudadana para este problema que aqueja a la sociedad.
Quién no ha oído de la publicidad de los antecedentes penales
como una estrategia para prevenir el delito. Bueno, ante todo, hay que tener en
cuenta si de verdad influye publicar los delitos cometidos por un delincuente
para que todo el mundo lo vea. Creo que en parte sí, pero la pregunta que me
hago, ¿es útil? Pero si nos hacemos esta pregunta hay que desviar nuestra
atención a algo tan elemental como la privacidad de las personas en su
intimidad, imagen y honor. Nos encontramos entonces en la coyuntura de si
publicitar las penas de un delincuente es ético, cuando nos bombardean con el
tema de la reinserción social.
Sinceramente creo que
la mejor publicidad que se puede hacer para la prevención del delito es la educación en valores. Quien no recuerda
las campañas institucionales contra la droga o el alcohol como medio de
prevención de accidentes o como incentivo de vivir una vida sana. La propaganda
contra el maltrato de la mujer o contra la pederastia podría rebajar esa
actitud antisocial para evitar la proliferación del delito. No solo es una
cuestión de perseguir el delito, que sí, pero es más una concienciación
pública.
Creo que la publicidad
debería ir encaminada, no a controlar a la sociedad ni el publicar lo que ha
hecho un delincuente, sino a establecer espacios de propaganda como los antes
mencionados, abriendo el abanico ante los nuevos delitos que nos afectan:
corrupción, maltrato, pederastia, robos, etc. La televisión como medio de
comunicación de masas, aparte de lanzar campañas de marketing para intereses de
empresas debería servir también para una concienciación social para prevenir
esas conductas antisociales que llevan a cometer delitos.