lunes, 20 de abril de 2015


Blanca Martín Luis


La ética del dinero: de la culpabilidad a la inocencia



En un mundo donde nos movemos, entre las sombras de la culpabilidad y la inocencia, el único factor que parece inclinar la balanza hacia la culpabilidad o no culpabilidad es el dinero. Todo crimen tiene que tener un culpable aunque exista una duda razonable, pero si tienes dinero existen más dudas y más posibilidades de que no acabes siendo culpable. De hecho, son muchos los abogados, obligados a defender a clientes que saben que son culpables y que aún así ponen todo su esfuerzo y empeño en demostrar y defender la no culpabilidad de los mismos, pues todo el mundo tiene derecho a ser defendido.

Un abogado puede elegir a sus clientes, aún a sabiendas de su culpabilidad, por motivos económicos, publicitarios o de prestigio, que no dejan de estar todos ellos relacionados con el dinero. De hecho, cualquier caso mediático puede atraer la atención de un abogado o de un bufete, que están más interesados en adquirir notoriedad que en demostrar la verdad.  La película El misterio de von Bülow, es un claro ejemplo de que el dinero puede exculparte.

En esta película el abogado y su equipo no creen en la inocencia de su representado, Klaus von Bülow, pero a pesar de ello le defienden hasta conseguir que lo absuelvan de los cargos de homicidio contra su esposa y le devuelvan su fianza de 1 millón de dólares. Durante la película seguimos el proceso judicial hasta que tras los resultados obtenidos tras las investigaciones privadas realizadas por el abogado, pasan de culpar a exculpar a Klaus Von Bülow.

En este caso, el abogado Alan Dershowitz, acepta defender a Klaus Von Bülow para poder financiar otro caso en el que dos jóvenes negros  han sido injustamente sentenciados a la pena de muerte por un crimen que no han cometido. Aquí es cuando la ética del dinero más se ve presente, la verdad no tiene relevancia en el proceso judicial, pues es en este caso el rico que es culpable o eso piensan todos, es el que sale libre y sin cargos, mientras que dos jóvenes inocentes, pobres y negros reciben el castigo más duro.

Existe un dilema moral en este tipo de procesos judiciales, pues representar a alguien que se piensa e incluso que a veces se sabe que es culpable, es complicado. De hecho, en la película varios alumnos de Alan se niegan a defender al señor Von Bülow, ¿cómo defender a alguien que es culpable? Pero ahí entra en juego el derecho de todo el mundo a tener una defensa. El trabajo principal del abogado es plantear una duda razonable y convencer al público de la inocencia de Klaus, dando datos, reconstruyendo los hechos y investigando la vida del matrimonio. Es la duda razonable que consiguen demostrar la que impugna las pruebas y consigue que el tribunal de apelaciones falle a favor de la inocencia de Claus Von Bülow.  A pesar de todo ello, el propio abogado defensor sigo creyendo en la culpabilidad de Klaus Von Bülow, y de hecho, al final de la película le dice: “Legalmente esto es una victoria, pero moralmente está usted solo”.

¿Es mi cliente inocente? Eso no es relevante. La legalidad no implica justicia, pero el dinero implica absolución. El término ética es ambiguo, pues lo que es éticamente correcto apenas tiene espacio dentro de los procesos judiciales. La sociedad y la ley no son infalibles se les puede engañar y manejar. El problema radica en que la justicia no tiene en cuenta ni la moral ni la ética, nadie debería carecer de una defensa justa que demostrara o intentara demostrar su inocencia pero si la función de la justicia en rehabilitar y reinsertar, entonces esta fallando pues cuando alguien que es culpable queda absuelto, no se esta llevando a cabo esa función. 



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