lunes, 13 de abril de 2015

Publicidad criminológica: Una realidad aparentada


 Las apariencias engañan, una frase cierta donde las haya, mucho más aún en el mundo del crimen y la delincuencia.  Sin embargo, precisamente es en las apariencias, el envoltorio, lo común, lo usual y lo que muchos consideran habitual en lo que se centran la mayoría de las campañas publicitarias de prevención criminal. Y es que las personas, a no ser que estudien en el ámbito de la publicidad o la criminología, pasan por alto detalles o aspectos altamente importantes dentro de un anuncio de prevención del delito, que solo se quedan mirando por casualidad o pereza de no levantarse a coger el mando y cambiar de canal.
Dentro del texto “Construcción cultural y prevención criminal publicista” aparecen analizadas distintas campañas publicitarias que se citan como “publicidad criminológica”.  No es de las más significativas pero la que más ha logrado captar mi atención es la reconocida como “Ahora la ley actúa” [Federación Anti-piratería-Ministerio de Cultura y Justicia, 2005]. En el corto y rápido anuncio, una sucesión de imágenes mezcladas con música estruendosa y rítmica muestran distintos actos delictivos como robar un coche, un bolso o una película y los comparan con la piratería,  pues en definitiva de eso trata el anuncio. Bien, ahora puedo decir que este anuncio catalogado de prevención criminal lo habré visto veces incontables y hasta ahora ni siquiera me había dado cuenta de lo que aparecía en él. Parece comparar el acto de descargarse una película con numerosas obras violentas para robar, ya sea el tirón de un bolso o el golpear un coche con un bate.  Y sí, puede que todas las cosas que aparecen en las imágenes sean delito, pero ¿qué pretende en realidad la campaña? ¿Decir que no caigas en la piratería porque si no te convertirás en un vulgar ladrón? Una estrategia difícil de analizar, de comprender y especialmente de llegar al público emocional o psicológicamente, pero sin duda basada en las apariencias, ya que se intenta relacionar distintos actos vandálicos comunes, que pueden quedar en la imagen del espectador sin llamar su atención y trastocar la realidad, que no es otra que la presentación de una campaña publicitaria que se sobrepasa a la hora de querer prevenir un delito de piratería.
Pero si una campaña así se basa en cosas comunes y sin profundidad, usuales a la vista de los espectadores, mucho peor son aquellas que afectan a la dignidad de las víctimas y mayoritariamente de ellas, mujeres. Un ejemplo es la campaña “Liquor Control Board” [2011] presentada en un cartel que muestra un burdo cliché al presentar la típica situación en la que una adolescente sale de fiesta con sus amigas, bebe demasiado alcohol y acaba siendo víctima de una violación por culpa de haber realizado ese hecho. Sí, se culpabiliza a la víctima porque lo podría haber evitado si no hubiese bebido, algo absurdo, sin sentido y por supuesto sin análisis. Esto no solo ataca a alguien que es inocente sino que además crea cierto temor disparatado pero efectivo en los padres de las adolescentes pensando que esas situaciones ocurren y que se debe al alcohol, la fiesta y la despreocupación. No es menos cierto que estos factores y muchos otros indiquen una mayor posibilidad de producirse un acto delictivo, es lo que se podría llamar una situación de alto grado de criminalidad, sin embargo tampoco es menos cierto, que generalmente la “publicidad criminológica” no estudia correctamente los tintes sociales para ser realmente útil y prevenir el delito sino que simplemente se basa en situaciones comunes que no habituales, clichés y formas fáciles de llegar al público, pero que no son, ni mucho menos, las mejores.

#Lectura 1: Construcción cultural y prevención criminal publicista


Lucía Orts Sellers

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