Dentro del texto “Construcción
cultural y prevención criminal publicista” aparecen analizadas distintas
campañas publicitarias que se citan como “publicidad criminológica”. No es de las más significativas pero la
que más ha logrado captar mi atención es la reconocida como “Ahora la ley
actúa” [Federación Anti-piratería-Ministerio de Cultura y Justicia, 2005]. En
el corto y rápido anuncio, una sucesión de imágenes mezcladas con música
estruendosa y rítmica muestran distintos actos delictivos como robar un coche,
un bolso o una película y los comparan con la piratería, pues en definitiva de eso trata el
anuncio. Bien, ahora puedo decir que este anuncio catalogado de prevención
criminal lo habré visto veces incontables y hasta ahora ni siquiera me había
dado cuenta de lo que aparecía en él. Parece comparar el acto de descargarse
una película con numerosas obras violentas para robar, ya sea el tirón de un
bolso o el golpear un coche con un bate. Y sí, puede que todas las cosas que aparecen en las imágenes
sean delito, pero ¿qué pretende en realidad la campaña? ¿Decir que no caigas en
la piratería porque si no te convertirás en un vulgar ladrón? Una estrategia
difícil de analizar, de comprender y especialmente de llegar al público
emocional o psicológicamente, pero sin duda basada en las apariencias, ya que se
intenta relacionar distintos actos vandálicos comunes, que pueden quedar en la
imagen del espectador sin llamar su atención y trastocar la realidad, que no es
otra que la presentación de una campaña publicitaria que se sobrepasa a la hora
de querer prevenir un delito de piratería.
Pero si una campaña así se basa
en cosas comunes y sin profundidad, usuales a la vista de los espectadores,
mucho peor son aquellas que afectan a la dignidad de las víctimas y
mayoritariamente de ellas, mujeres. Un ejemplo es la campaña “Liquor Control
Board” [2011] presentada en un cartel que muestra un burdo cliché al presentar
la típica situación en la que una adolescente sale de fiesta con sus amigas,
bebe demasiado alcohol y acaba siendo víctima de una violación por culpa de
haber realizado ese hecho. Sí, se culpabiliza a la víctima porque lo podría
haber evitado si no hubiese bebido, algo absurdo, sin sentido y por supuesto
sin análisis. Esto no solo ataca a alguien que es inocente sino que además crea
cierto temor disparatado pero efectivo en los padres de las adolescentes
pensando que esas situaciones ocurren y que se debe al alcohol, la fiesta y la
despreocupación. No es menos cierto que estos factores y muchos otros indiquen
una mayor posibilidad de producirse un acto delictivo, es lo que se podría
llamar una situación de alto grado de criminalidad, sin embargo tampoco es
menos cierto, que generalmente la “publicidad criminológica” no estudia
correctamente los tintes sociales para ser realmente útil y prevenir el delito
sino que simplemente se basa en situaciones comunes que no habituales, clichés
y formas fáciles de llegar al público, pero que no son, ni mucho menos, las
mejores.
#Lectura 1:
Construcción cultural y prevención criminal publicista
Lucía Orts Sellers
No hay comentarios:
Publicar un comentario