domingo, 5 de abril de 2015

Las víctimas culpables

Algunas de las campañas orientadas a sensibilizar contra el crimen eligen lemas o motivos muy poco apropiados, que pueden tener efectos totalmente contrarios a los que se buscan. Entre ellas son especialmente reprochables aquellas que culpabilizan a las víctimas del delito que se ha cometido. Se desplaza la responsabilidad de prevenir el delito a las personas que lo sufren, sugiriendo que ha ocurrido a causa de sus propias acciones, sin tener en cuenta al verdadero culpable.

Un ejemplo es la campaña del Pennsylvania's Liquor Control Board contra el consumo excesivo de alcohol. El cartel advierte sobre beber demasiado con el riesgo de “tomar malas decisiones como irse a casa con alguien que no conocen demasiado”. Es la mujer la que se convierte a sí misma en víctima, por no tener cuidado. Además la campaña ignora que la “juerga alcohólica” (“binge drinking”) suele ser norma social para los jóvenes, y que aquellos que no la siguen pueden ser considerados raros. En lugar de atacar ese modo de ver las cosas se limita a culpar a los que las aceptan, bajo la amenaza de convertirse en víctimas.

Otra muestra de este error es la campaña anti-sexting canadiense “Respétate” (Respect yourself”, Center for Child Protection, Canada 2005). El sexting es el intercambio de contenido, especialmente fotos, de carácter sexual a través de teléfono móvil e Internet. El cartel utiliza la frase “¿hasta donde llegarías para llamar la atención?”. Implica que las chicas tienen la responsabilidad del mal uso que se pueda dar a las imágenes que han creado, ignorando la culpa de los que las muestran a personas que no deberían haberlas visto. Ellas son las que “no se respetan a sí mismas”, no aquellos que dan un mal uso a las fotos.

Como último ejemplo la Oficina de Políticas de Igualdad de Gijon publicó en 2013 un cartel con el eslogan “la incomunicación es la fuente de toda violencia”. De nuevo la víctima es la que actúa de forma incorrecta, la que no ha sabido comunicarse con el agresor y por su culpa empiezan los problemas.

Hay muchas razones diferentes por las que se culpabiliza a la víctima de un delito. Puede ser para defendernos de la idea de que lo que le ha pasado nos puede ocurrir a nosotros, si es culpa suya a nosotros no nos pasaría, nosotros actuaríamos de forma diferente (Hipótesis de las atribuciones defensivas). También está relacionado con la creencia compartida de que vivimos en un mundo justo, en el que todos reciben lo que se merecen, y si a alguien le pasa algo malo es porque ha cometido un error o tiene algún defecto (Hipótesis del mundo). Estas razones no sirven de justificación, son un triste recordatorio de la clase de actitudes que tenemos que superar y vigilar en nuestra propia sociedad.

Las campañas de prevención del crimen tienen una especial responsabilidad a la hora de cambiar la forma de ver los delitos por la sociedad. Sus supuestas buenas intenciones no justifican los flagrantes errores que cometen, perpetuando actitudes negativas y estereotipos. Y echarle la culpa a la víctima, a una persona a la que la sociedad ha fallado, es imperdonable.

Miguel Torregrosa Morales

No hay comentarios:

Publicar un comentario