Blanca Martín Luis
Las bases irreales
forman la realidad de la sociedad
Está claro que viviendo en una
sociedad tan mutable es lógico que las opiniones sean difusas y manipulables.
La excesiva cantidad de información no ayuda, pues en vez de informar confunde más y dificulta la
comprensión de determinados temas. La opinión pública se basa en el populismo y la información
que ofrecen no ya los informativos sino en programas y tertulias que no conocen
ni ejercen el rigor ni el uso de las palabras adecuadas, especialmente en lo
que se refiere a temas judiciales.
En un estudio realizado por la
Universidad de Castilla - La Mancha se recoge lo que supone el mayor
contratiempo para cualquier sociedad, la desinformación. Queda pues reflejado
que, a pesar de los medios y herramientas que existen, la ciudadanía sufre la
enfermedad del desconocimiento, en muchos casos voluntario. En este estudio
existen muchos sesgos, pero es curioso que siendo un trabajo de campo y que se
haya cogido a tanta población universitaria porque la percepción de los mayores
hacia los jóvenes no ayuda, debido a determinados grupos, y la imagen de los
jóvenes es bastante negativa.
Es cierto que el problema reside
principalmente en los hogares y en las escuelas que es donde se falla a la hora
de implantar unos valores y unos principios, y la necesidad de condenas acordes
al delito esta justificado. Sin embargo, la idea de que se necesita ofrecer más
ayudas a las familias no es del todo cierta. Antes no existían tantas ayudas y
la gente tenia valores y principios, así que el fallo no reside en las ayudas
sino en la educación. Como todo lo
relacionado con los delitos, el problema es de base y si no se corrige en la
base, es difícil rehabilitar y reducir los crímenes.
Cabe destacar que en el estudio
se hace una clara distinción de las opiniones dependiendo de su ideología
(derechas, izquierdas y neutral). Por norma general, según el estudio, los de
derechas son más duros y piden condenas más duras, mientras que los de
izquierdas tienen una idea más enfocada hacia en tratamiento y el apoyo, lo
cual por diversos motivos no tiene porqué ser cierto. De hecho, se podría decir el gran
sesgo que eso supone y encima refuerza la idea del gran desconocimiento de
nuestra sociedad, lo que hace que este estudio sea muy ambivalente y poco
concreto.
Como en todo, destaca la
filosofía rehabilitadora que tiene preferencia a la disuasión. La mayoría
tienen una falsa creencia de lo que es el trabajo judicial y la delincuencia
juvenil y de que son demasiado benevolentes, por lo que la falta de datos
relevantes y de conocimiento nos lleva
a una visión dual de la justicia, falsa y por lo tanta a reformas
legislativas erróneas. La actitudes de la sociedad son las que marcan las
reformas legislativas de cualquier ámbito, lo que cree la sociedad es lo que
pide y por tanto lo que los políticos le dan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario