lunes, 20 de abril de 2015

Blanca Martín Luis


Las bases irreales forman la realidad de la sociedad



Está claro que viviendo en una sociedad tan mutable es lógico que las opiniones sean difusas y manipulables. La excesiva cantidad de información no ayuda,  pues en vez de informar confunde más y dificulta la comprensión de determinados temas.  La opinión pública se basa en el populismo y la información que ofrecen no ya los informativos sino en programas y tertulias que no conocen ni ejercen el rigor ni el uso de las palabras adecuadas, especialmente en lo que se refiere a temas judiciales.

En un estudio realizado por la Universidad de Castilla - La Mancha se recoge lo que supone el mayor contratiempo para cualquier sociedad, la desinformación. Queda pues reflejado que, a pesar de los medios y herramientas que existen, la ciudadanía sufre la enfermedad del desconocimiento, en muchos casos voluntario. En este estudio existen muchos sesgos, pero es curioso que siendo un trabajo de campo y que se haya cogido a tanta población universitaria porque la percepción de los mayores hacia los jóvenes no ayuda, debido a determinados grupos, y la imagen de los jóvenes es bastante negativa.

Es cierto que el problema reside principalmente en los hogares y en las escuelas que es donde se falla a la hora de implantar unos valores y unos principios, y la necesidad de condenas acordes al delito esta justificado. Sin embargo, la idea de que se necesita ofrecer más ayudas a las familias no es del todo cierta. Antes no existían tantas ayudas y la gente tenia valores y principios, así que el fallo no reside en las ayudas sino en la educación.  Como todo lo relacionado con los delitos, el problema es de base y si no se corrige en la base, es difícil rehabilitar y reducir los crímenes.

Cabe destacar que en el estudio se hace una clara distinción de las opiniones dependiendo de su ideología (derechas, izquierdas y neutral). Por norma general, según el estudio, los de derechas son más duros y piden condenas más duras, mientras que los de izquierdas tienen una idea más enfocada hacia en tratamiento y el apoyo, lo cual por diversos motivos no tiene porqué ser cierto.  De hecho, se podría decir el gran sesgo que eso supone y encima refuerza la idea del gran desconocimiento de nuestra sociedad, lo que hace que este estudio sea muy ambivalente y poco concreto.

Como en todo, destaca la filosofía rehabilitadora que tiene preferencia a la disuasión. La mayoría tienen una falsa creencia de lo que es el trabajo judicial y la delincuencia juvenil y de que son demasiado benevolentes, por lo que la falta de datos relevantes y de conocimiento nos lleva  a una visión dual de la justicia, falsa y por lo tanta a reformas legislativas erróneas. La actitudes de la sociedad son las que marcan las reformas legislativas de cualquier ámbito, lo que cree la sociedad es lo que pide y por tanto lo que los políticos le dan.




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