lunes, 20 de abril de 2015

Blanca Martín Luis

La publicidad,  ¿herramienta o arma?



Resulta desmotivador encontrar tal cantidad de anuncios y campañas contra la violencia y la prevención criminal y  observar su incorrecto enfoque y la  confusión que provocan a la hora de transmitir el mensaje. Es curioso ver que en un intento de informar y reducir la criminalidad, se crean y se refuerzan prejuicios, estigmas, etc. La violencia y los crímenes no se pueden erradicar, existen demasiadas variables que los crean. Sin embargo informando y concienciando a la gente se puede disminuir.

Se supone que los gobiernos contratan a las agencias publicitarias para llevar a cabo campañas éticas que tengan un mensaje claro, que informen y que prevengan crímenes. El problema que veo en relación a la contratación de las agencias publicitarias, es que a pesar de realizar campañas anti-violencia de género, etc también son las creadoras de campañas publicitarias sexistas y que escasean éticamente hablando. La mayoría de los anuncios refuerzan unos iconos, sesgos y utilizan una simbología confusa y en muchos casos dañina.

Esta publicidad se crea con la intención de provocar un cambio en el comportamiento del individuo, ser una herramienta preventiva y una transformación social que reduzca los niveles de crímenes. Sin embargo, esta publicidad criminológica, que se dirige a delincuentes y victimas potenciales, acaba siendo de carácter ineficaz, nociva y contraproducente. No es eficiente, a menudo es mal interpretada, y presenta a la mujer como el sexo débil, fortaleciendo así el tópico de que las mujeres son más débiles.

El uso del humor y la pedagogía tampoco ayuda a la campaña porque queda ensombrecido por la victimización indirecta y el tan equivocado intento del uso icónico de una mujer bella maltratada, olvidando a todas las demás, donde una gran cantidad de criminales son negros,  haciendo división y fortaleciendo de nuevo la diferencia entre los seres humanos.

En realidad, entre la falta de ética, la escasez de un mensaje directo y claro y el reforzamiento de los antiguos prejuicios y estándares fijados hace siglos, las campañas son inútiles y una perdida de tiempo y de dinero. En mi opinión queda bastante claro que el problema reside en la base de la sociedad.  Ahí es donde se debe emplear el tiempo y el dinero, enseñar valores y principios a las generaciones más jóvenes y a las que van llegando como una herramienta válida para poder reducir, prevenir y evitar el crimen y la violencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario