domingo, 5 de abril de 2015

El miedo al delito: una constante social

Para una sociedad no solo es necesario que el número de delitos disminuya, también que se reduzca el miedo a los mismos. Si hay demasiado miedo el bienestar de los ciudadanos y su confianza en los demás disminuye, afectando a su calidad de vida independientemente de si realmente se producen tantos delitos como se piensa. Por lo tanto las fuerzas de seguridad y los medios de comunicación tienen la responsabilidad de evitar un temor desmedido en la sociedad, un deber que se debe compatibilizar con sus otras funciones de proteger y mantener informados a los ciudadanos respectivamente.

Los ciudadanos desean un cuerpo de policía que esté presente y visible en su vecindario, listo para actuar ante cualquier situación y conocido por los habitantes. Lo que se pide para reducir el crimen y el miedo al mismo es la presencia de más oficiales en la calle, pero este enfoque es una solución psicológica con resultados temporales (porque persisten otras condiciones que provocan miedo al delito, y los ciudadanos piden todavía más presencia policial) o incluso contraproducentes (que haya más policías causa que el vecindario se perciba como inseguro). En cualquier caso lo que se desea es la cercanía de los agentes, una patrulla de a pie reduce el miedo al delito mientras que una en coche tiende a aumentarlo.

El papel de los medios de comunicación es claro. La cobertura exhaustiva que se hace de los delitos violentos aumenta el miedo. Hasta qué punto es necesario para los ciudadanos recibir tanta información sobre estos sucesos es una cuestión discutible. Pero es indudable que el aumento de la presencia de crímenes en los medios es una de las causas de que el crecimiento del miedo al delito esté disociado de la criminalidad real.

Al mismo tiempo algunos políticos emplean el miedo al delito como arma política, impulsando reformas en las leyes con el objetivo de ganar las elecciones en lugar de conseguir una reducción real de la criminalidad.

Pero el mayor problema es la falta de recursos. Se conocen medidas válidas para reducir el miedo al delito, como el rediseño urbano para eliminar zonas de riesgo o la cercanía y capacidad de mantener el orden de la policía. Pero estos métodos requieren una inversión, que no siempre está disponible. La eficiencia se pone por encima, la actividad de la policía se centra en responder a los crímenes. Para conseguir solucionar el problema social del miedo al delito es necesario que se tomen medidas diferentes a las necesarias para prevenir el crimen, y esta es una tarea que se debe llevar a cabo a todos los niveles.

Miguel Torregrosa Morales

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