martes, 21 de abril de 2015

El miedo y las malas noticias

En junio de 2013 un periodista de la CNN expresó la siguientes palabras: “las buenas noticias no venden y no le importan a nadie”. Se abrió entonces un debate que lleva circulando durante mucho tiempo en el mundo del periodismo, pues siempre ha existido una conocida frase que dice que “las buenas noticias, no son noticia”. 

Y parece ser que en España la mayoría de los medios de comunicación creen que esa consideración es cierta y la practican, puesto que en el año 2012 nueve de cada diez españoles pedían leer más buenas noticias en los medios de comunicación, así un 93% de los españoles pensaba que los medios estaban “cargados de malas noticias” y lo más preocupante es que un 56% afirmaba que prefería “dejar de informarse”.

 Teniendo en cuenta esto, unos datos un tanto atrasados pero reales, queda claro el importante papel que juegan los medios de comunicación a la hora de extender el miedo al delito en la sociedad. La mayoría de personas siente una gran empatía con las situaciones que les muestra la televisión cada día, especialmente con aquellas noticias que se presentan de forma sensacionalista, dejando arraigado en la sociedad sentimientos de venganza, miedo e inquietud.

 De esta forma, tal y como nos muestra el estudio Problemas de medición del miedo al delito, es muy importante encontrar una fórmula efectiva a la hora de detectar el nivel de miedo poblacional para reducirlo si el peligro no es real en alguna zona determinada, y es que, al fin y al cabo, es un factor que va a influir en muchas cosas, la principal de ellas, la política. Sin embargo, el hecho de detectar el nivel del miedo insertado en la población solo es un primer paso, puesto que el verdadero reto sería reducirlo y para ello, se necesita fundamentalmente a los medios de comunicación. No suprimir, no manipular, eso jamás. Lo lógico sería presentar las situaciones de modo realista, objetivo y sin sobrecargar a la población con noticias que fomentan el pánico y ocupan durante semanas las portadas de los periódicos, abren telediarios por la mañana, por la tarde y por la noche dejando huella en la mente de los espectadores durante días seguidos sin dejar un espacio de tiempo muerto para meditar lo sucedido.

 Existen distintas teorías que intentan explicar el miedo al delito [Teoría de la vulnerabilidad social, de lavulnerabilidad física, de las redes sociales, de la victimización] basándose principalmente en asuntos que tienen que ver con la personalidad de cada individuo, por lo que resulta mucho más difícil determinar el miedo al delito existente en una zona concreta. Está claro que una persona, quizás más débil como puede ser un anciano se sienta más inseguro al ir solo por la calle que un adulto de treinta años fuerte y atlético, pero eso no puede demostrar la sensación de inseguridad global existente en la población sino que se correspondería a un acto o una situación concreta en la que se encuentren ese adulto o anciano en un momento determinado.

 Finalmente es muy difícil determinar de manera exacta la imagen de inseguridad en la sociedad porque influyen muchos factores, tanto personales [experiencias, entornos] como sociales [medios de comunicación, rumores], pero sin duda es algo determinante en el funcionamiento de la sociedad, la política y el bienestar, donde hay que tener presente que siempre los medios de comunicación van a jugar un papel fundamental.



Lucía Orts Sellers 
Problemas de medición del miedo al delito
#Lectura 2

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