En junio de 2013 un periodista de la CNN expresó la siguientes palabras: “las buenas noticias no venden y no le importan a nadie”. Se abrió entonces un debate que lleva circulando durante mucho tiempo en el mundo del periodismo, pues siempre ha existido una conocida frase que dice que “las buenas noticias, no son noticia”.
Y parece ser que en España la mayoría de los medios de
comunicación creen que esa consideración es cierta y la practican, puesto que
en el año 2012 nueve de cada diez españoles pedían leer más buenas noticias en los medios de comunicación, así un 93% de los españoles pensaba que los medios
estaban “cargados de malas noticias” y lo más preocupante es que un 56%
afirmaba que prefería “dejar de informarse”.
Teniendo en cuenta esto, unos datos un tanto atrasados pero
reales, queda claro el importante papel que juegan los medios de comunicación a
la hora de extender el miedo al delito en la sociedad. La mayoría de personas
siente una gran empatía con las situaciones que les muestra la televisión cada
día, especialmente con aquellas noticias que se presentan de forma
sensacionalista, dejando arraigado en la sociedad sentimientos de venganza,
miedo e inquietud.
De esta forma, tal y como nos muestra el
estudio Problemas de medición del miedo al
delito, es muy importante encontrar una fórmula efectiva a la hora de
detectar el nivel de miedo poblacional para reducirlo si el peligro no es real
en alguna zona determinada, y es que, al fin y al cabo, es un factor que va a
influir en muchas cosas, la principal de ellas, la política. Sin embargo, el
hecho de detectar el nivel del miedo insertado en la población solo es un
primer paso, puesto que el verdadero reto sería reducirlo y para ello, se
necesita fundamentalmente a los medios de comunicación. No suprimir, no
manipular, eso jamás. Lo lógico sería presentar las situaciones de modo
realista, objetivo y sin sobrecargar a la población con noticias que fomentan
el pánico y ocupan durante semanas las portadas de los periódicos, abren
telediarios por la mañana, por la tarde y por la noche dejando huella en la
mente de los espectadores durante días seguidos sin dejar un espacio de tiempo
muerto para meditar lo sucedido.
Existen distintas teorías que intentan
explicar el miedo al delito [Teoría de la vulnerabilidad social, de lavulnerabilidad física, de las redes sociales, de la victimización] basándose
principalmente en asuntos que tienen que ver con la personalidad de cada
individuo, por lo que resulta mucho más difícil determinar el miedo al delito existente
en una zona concreta. Está claro que una persona, quizás más débil como puede
ser un anciano se sienta más inseguro al ir solo por la calle que un adulto de
treinta años fuerte y atlético, pero eso no puede demostrar la sensación de inseguridad
global existente en la población sino que se correspondería a un acto o una situación
concreta en la que se encuentren ese adulto o anciano en un momento
determinado.
Finalmente
es muy difícil determinar de manera exacta la imagen de inseguridad en la sociedad
porque influyen muchos factores, tanto personales [experiencias, entornos] como
sociales [medios de comunicación, rumores], pero sin duda es algo determinante en
el funcionamiento de la sociedad, la política y el bienestar, donde hay que
tener presente que siempre los medios de comunicación van a jugar un papel
fundamental.
Lucía Orts Sellers
Problemas de medición del miedo al delito
#Lectura 2
#Lectura 2
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