Por:
Blanca Martín Luis.
Emilio Pérez Martínez
José Manuel Corrales
1. Introducción
La
delincuencia organizada es un fenómeno global contemporáneo que tiene
componentes de carácter político, económico y social. Está constituida en forma
de grandes estructuras y organizaciones jerárquicas piramidales, cuya
existencia no es única, monolítica. Su funcionamiento está asociado a una red
de intercambio social que corresponde a una comunidad. Su carácter transnacional se debe a que va
más allá de las fronteras nacionales de cada Estado. Se une lo político con el
delito y funcionan como un aparato de poder, es decir, como un Estado paralelo.
La
delincuencia ofrece diversas vertientes ya que son muchas las causas que
conllevan a su definición como crimen organizado. Entre ellas tenemos: La
inestabilidad política, jurídica y social, la corrupción, los vacíos de poder,
las migraciones y otras tantas causas de diversa envergadura que van asociadas
a las definidas anteriormente.
La
actuación de forma sistemática de las bandas organizadas tiene como objetivo
una unión para propiciar su permanencia, extensión, desarrollo y proliferación.
Actúan como micro empresas especializadas en distintas áreas, con
funcionamiento propio, ajenas a otros grupos, y que desarrollan sus actividades
según sus propias capacidades y conocimientos.
Entre
las actividades propias de cada grupo existen unas características y
modalidades especiales que no pueden ser comparables con la delincuencia común,
siendo precisamente estas las que las
diferencia y le da los caracteres que le
otorgan el nombre de delincuencia organizada, las cuales en su mayoría se trata
de entes dedicados de forma específica a una o varias actividades delictivas
graves.
En
este trabajo intentaremos buscar una definición precisa sobre la delincuencia
organizada, los distintos tipos de crimen organizado, características y, por
otro lado, diferenciar el concepto de
crimen organizado y terrorismo, acercándonos a las opiniones de distintos
autores expertos en la materia.
2.
Marco
teórico
2.1 ¿Qué es la delincuencia
organizada?
Se
trata de un grupo social con una cierta estructura y con miembros que se
organizan para cometer acciones delictivas. A diferencia del delincuente que
actúa en solitario, la delincuencia organizada es una actividad delictiva
especialmente compleja. Los individuos
que forman parte de una organización de este tipo, deben responder a la
estructura y cumplir con una determinada función[1].
La
delincuencia organizada es un grupo estructurado por tres o más personas,
cuya finalidad y objeto es dedicarse a
actividades delictivas como forma de obtener beneficios económicos, y de otro
orden en forma constante, convirtiéndose en un fenómeno global contemporáneo de
carácter político, económico y social.
Entre
las diversas actividades propias de estos grupos, tenemos: tráfico de drogas,
migración ilegal, tráfico de seres humanos, pornografía infantil, extorsión, fraude,
falsificación, etc. A cada una de estas actividades le corresponde una serie de
características y modalidades muy especiales, que las hacen que no sean comparables
con la delincuencia común.
Uno
de los factores más significativos que ha facilitado el proceso de las
actividades delictivas de este tipo de organizaciones ha sido la Globalización,
favorecido por los avances tecnológicos. Su aparición ha acortado las distancias a escala mundial
en los aspectos sociales, políticos, ambientales, tecnológicos y, sobre todo,
económicos. De este modo han ido
desapareciendo gradualmente la independencia de la justicia, la credibilidad
en la política y la confianza de los
ciudadanos en los valores, así como en Derecho, aspectos cada vez más
prolíficos.
Como
hemos afirmado anteriormente, estas organizaciones están sustentadas en
estructuras de organización empresarial, con cuerpos de seguridad propios,
armamento, sistemas de comunicación altamente sofisticados, transportes, casas
de seguridad (pisos francos), entre otras instalaciones que hacen posible su permanencia.
Su modus operandi se basa en: un eje central de dirección y mando, con un grupo
de sicarios y, aprovechamiento de su alto poder financiero.
Es
habitual que estas organizaciones delictivas estén regidas por un orden
jerárquico, piramidal. Así, nos encontramos que los miembros de las capas más
bajas deben hacer méritos para ascender y mostrar su lealtad a los jefes.
Existen
numerosas organizaciones de delincuencia organizada, entre ellas podemos citar:
La Mafia China, el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, La Delincuencia
Organizada en Brasil, el Crimen Organizado en Argentina y Guatemala, los Yakuzas,
Sendero Luminoso, la Delincuencia
Organizada Rusa, y otros.
2.2 La delincuencia organizada según
la INTERPOL
Según
la Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL), la
delincuencia organizada es
“cualquier grupo de delincuentes que practica actividades ilícitas
de manera continuada,
haciendo caso omiso a la existencia de
fronteras”. La misión de esta organización es la comunicación y ayuda policial
en materia de seguridad entre Estados. Existe un acuerdo de INTERPOL en el que
se exponen que un grupo de delincuentes para que sea considerado como
delincuencia organizada debe cumplir las siguientes condiciones[2]:
·
Que lo formen más de tres personas.
·
Que tenga un periodo largo de actuación
y continuidad en sus intervenciones.
·
Que el delito cometido sea grave.
·
Que obtengan beneficios, poder o
influencia.
·
Que en el seno del grupo en cuestión
exista un reparto de tareas.
·
Que tengan jerarquías y disciplina
interna.
·
Que tengan actividad internacional.
·
Que utilicen violencia e intimidación.
·
Que monten estructuras empresariales
para desarrollar o enmascarar sus
actividades delictivas.
·
Que participen en el grave delito de
legitimización de capitales.
·
Que sus actuaciones provoquen y usen la
influencia y corrupción.
2.3Tipos
de delincuencia organizada
Delincuencia organizada local.-
Se puede definir como la delincuencia consistente en una banda o varias bandas
vinculadas que operan en una escala territorial menor, ya sea un municipio, una
comunidad, o un Estado, y que generalmente opera en esa demarcación y rara vez
fuera de ella.
Delincuencia organizada nacional.-
Como la anterior, puede consistir en una sola banda de grandes proporciones o
varias bandas asociadas. La principal diferencia es que actúa dentro de una escala
relativamente mayor. Se reconocen sus actividades como una delincuencia de mayor gravedad, pues
actúa en varias ciudades y provincias o Estados y, potencialmente, puede llegar
a tener conexiones con otras bandas nacionales e internacionales.
Delincuencia organizada
transnacional.- Cuando la delincuencia organizada
construye nexos con organizaciones similares formando redes en todo el mundo,
la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la identifica como delincuencia
organizada transnacional[3]. La Comunidad
Europea denomina delincuencia
organizada transfronteriza a las organizaciones
que emprenden operaciones ilegales de tipo financiero, mercantil,
bancario, bursátil o comercial; acciones de soborno, extorsión; ofrecimiento de
servicios de protección, ocultación de servicios fraudulentos y ganancias
ilegales; adquisiciones ilegítimas; control de centros de juego ilegales y
centros de prostitución.
2.3.1
Delincuencia
organizada transnacional
Es
la más significativa por su dimensión internacional. Por este motivo se merece
un estudio más profundo. La complejidad de los mercados ilegales de alcance
internacional es mayor que nunca, se trata de un negocio que se basa en la venta de productos no
amparados por la Ley, y que genera miles de millones de dólares por año. Se
mueven basados en la demanda. Vulgarmente también se les conoce como
comerciantes mercenarios, cuyo único interés es ganar dinero, dejando de lado
las cuestiones relacionadas con la seguridad o la ética.
Es
correcto afirmar que la mayoría de los delitos graves de alcance internacional,
cometidos con claros fines de lucro, forman parte de alguna banda organizada
transnacional. Por norma común, las actividades que más se asocian a este ámbito son el tráfico de
personas, de drogas y de armas, la adulteración de productos, el blanqueo de
dinero, la venta de animales y, más recientemente, los ataques a sistemas
informáticos de grandes compañías.
La
delincuencia o crimen organizado
representa un espacio en el cual no se
respetan los derechos básicos de personas ni de animales, y atenta contra el
correcto desarrollo cultural, social, civil, político y económico de los países
de todo el mundo. Si agregamos a todo esto el peligroso aumento de la
corrupción por parte de ciertos gobernantes, la repercusión es verdaderamente
estremecedora.
Entre
los aspectos más preocupantes de la delincuencia organizada transnacional, nos
encontramos la capacidad que tienen estas bandas de mutar para adaptarse a los
constantes cambios de tendencias que se producen en los mercados. Dado que no responde a ningún
marco moral o legal, este negocio no teme las medidas drásticas que se les
impongan, siempre que les garantice la continuidad de sus ganancias.
Además
del tráfico de drogas, que supera al resto de las actividades en lo que a
beneficios económicos se refiere (se estima que su valor anual ronda los 320
mil millones de dólares al año)[4],
la trata de personas es uno de los delitos más terribles, ya que consiste en
convertir a individuos de todas las edades en productos orientados a la
explotación laboral y sexual.
La
Convención de Palermo constituye la voluntad política de los Estados para
asumir un problema de gran riesgo mundial. Se sienta la base legal para abordar el problema en toda
su dimensión con el objetivo de no permitir que grupos delincuenciales y
terroristas dicten pautas al mundo de manera irracional sin medir las
consecuencias y generando un estado de terror, el cual mina cualquier intención
de establecer una democracia fuerte y sana, donde existan fronteras abiertas y
mercados libres.
Los
Estados están ahora fortalecidos y ese refuerzo debe ser protegido, contando
con una ley que les permita abordar y asumir la implementación de una nueva
estructura, donde la delincuencia organizada no tenga futuro, donde se pueda tener
una nueva visión de país que respete la dignidad del hombre
y por ende
sus derechos humanos, y sobre todo, donde se dignifique el papel represor
del Estado y su voluntad de operar en pro del bienestar y la seguridad de toda la comunidad.
Básicamente,
los dos grandes problemas que amenazan actualmente la paz mundial son: el
terrorismo y la delincuencia organizada transnacional. Es obligación de los Estados
unirse para erradicar estas plagas, organizaciones que cuentan con recursos y las
cuales día a día crecen a pasos agigantados, infiltrándose en las instituciones
de los Estados.
2.4
Las principales actividades de las bandas organizadas:
Tráfico de drogas.
Tendencia
a que las bandas trafiquen con todo tipo de drogas. Los turcos controlan aún la
heroína; los colombianos la cocaína; Marruecos sigue siendo el principal
exportador de hachís aunque Albania se hace un hueco, y las drogas de síntesis
se fabrican en los Países Bajos y Bélgica. Hay que señalar que el consumo de
estas drogas de síntesis y de cocaína crece, mientras que el de hachís y
heroína se mantiene estable.
Migración ilegal.
Es
una actividad en constante expansión. Dominada por chinos, albaneses,
nigerianos, rusos, turcos, yugoslavos, sudamericanos y centroamericanos.
Tráfico de seres humanos.
Tiene
una gran repercusión social. Las víctimas son secuestradas y engañadas por
compatriotas. Las rutas usadas son las mismas que para el narcotráfico.
Pornografía infantil.
Las
nuevas tecnologías han propiciado su aumento, Internet, la causa. Se crean páginas
web para intercambio, y sobre todo, para ganar dinero.
Extorsión.
Esta
actividad es común entre las comunidades de emigrantes o formando parte del
tráfico de seres humanos. El ejemplo: las pateras de inmigrantes buscando una
vida mejor.
Legitimación de capital o blanqueo
de dinero.
La
mayoría de bandas usan empresas tapaderas legales, oficinas de cambio, paraísos
fiscales y agencias de transferencia de
dinero.
Fraude.
Es
considerado por las redes como una actividad muy beneficiosa que comporta poco riesgo. Puede tener como objetivo
personas, empresas e instituciones públicas y en sus nuevas variantes requiere
mucha experiencia y conocimiento específico.
Falsificación.
Conectada
con otros delitos, no sólo falsifican monedas y documentos, sino otros
artículos, desde medicamentos, ropa, artículos electrónicos, calzado y hasta
piezas de aeronaves.
Contra la propiedad intelectual.
Aporta
grandes beneficios con riesgo mínimo. Es un delito que va en aumento.
Robos con fuerza.
Grupos
albaneses, rumanos y de otros países de la Europa del Este, muy violentos, son
los más activos.
Tráfico de coches.
Su
destino es la Europa del Este, África y Oriente Medio.
Estos
grupos, tradicionalmente jerárquicos, monolíticos, están siendo sustituidos por
redes unidas de forma flexible y adaptable, lo que hace cada vez más difícil su
control y resulta complicado realizar maniobras de infiltración en su
organización. En su mayoría son individuos que buscan lucrarse de una manera
fácil mediante la actividad criminal. Emplean conexiones internacionales y un
reparto específico de tareas, no delinquen por necesidad.
En
general, puede decirse que son fuertes grupos de tendencia multinacional, que
con frecuencia utilizan como intermediarios a sociedades empresariales para
solapar sus delitos graves. Llevan una permanente planificación y ejecución
dentro del amplio ámbito geográfico internacional.
Aunque
la delincuencia parece ser un fenómeno inherente de cualquier sociedad humana,
el valor que se le atribuye depende de la naturaleza y de la forma de
organización de la sociedad en cuestión.
La
delincuencia encuentra su razón de ser en los diferentes papeles que debe jugar
el Estado frente a ella. La comisión de un delito no difiere en la práctica de
quien la realice, pero sí hay diferencias en cuanto a la forma que el Estado
responde en cada uno de ellos.
No
se puede hablar de estadísticas fiables que permitan asegurar en qué clase
social tiene más incidencia la delincuencia, la trascendencia social e incluso
penal es diferente según se trate de delitos cometidos por la clase baja que los
que cometen la clase alta o acomodada. En cambio sí se ha estudiado la
composición por sexos de la delincuencia, llegándose a la conclusión de que hay
tres o cuatro veces más hombres que mujeres delincuentes[5].
2.5
Relación entre la globalización y la delincuencia organizada.
Es
indudable que el proceso de globalización
ha facilitado las actividades de la delincuencia organizada; con su
aparición ha acortado las distancias a escala mundial en los aspectos sociales, políticos, económicos,
tecnológicos y ambientales. Es por ello que para contrarrestarla, los Estados
deben ofrecer a sus habitantes una mejor calidad de vida, que cubra las necesidades básicas de todos los sectores
de la población.
En
los últimos tiempos, la violencia y los crímenes se han salido de los esquemas
tradicionales dejando de ser una delincuencia doméstica para convertirse en una
organizada y transnacional, donde las
influencias provienen del extranjero, incluyendo la tecnología.
La
ciudadanía y autoridades se enfrentan a una delincuencia preparada tanto en lo técnico como en lo
intelectual, la cual con sus métodos e ideologías fue alcanzada por los beneficios
de la globalización, permitía asociarse con bandas internacionales que se
dedicaban al terrorismo, al narcotráfico, al secuestro, a la trata de blancas,
el robo de coches, etc.[6]
La
comunidad ha de caer en la cuenta de los miles de factores y múltiples motivos
que llevan al delito, la disminución de algunos valores religiosos y cívicos
por la corrupción político-económica, así como por la escasa atención que se
presta a las instituciones educacionales para los niños y jóvenes. Los
ciudadanos deben tomar muy en serio su participación en los programas de acción
frente a la delincuencia como realidad sociopolítica, más como problema de un
gran colectivo y no como pequeños grupos aislados. Es necesario el progreso de
todas nuestras instituciones para intensificar los avances culturales a través
de las fronteras.
La
delincuencia organizada, con su alto poder financiero, obtiene secretamente a
través de los avances tecnológicos una
influencia cada vez más importante sobre nuestra vida económica, social y
política, desapareciendo de este modo gradualmente la independencia de nuestra
justicia, la credibilidad de la política y la confianza de los ciudadanos en los
valores de los Estados Democráticos de Derecho.
Es
necesario por tanto, modificar los sistemas sociales debido a la evolución de
los diferentes acontecimientos sociales,
políticos y económicos que se han suscitado en el mundo en las últimas décadas,
con la finalidad de actualizarlos y así poder satisfacer los requerimientos de
la población con una prevención nacional, adecuada para nuestra sociedad.
2.6
Diferencias entre terrorismo y
delincuencia organizada.
Existe
la necesidad de establecer la conexión existente entre ambos fenómenos o por el
contrario, la inclusión o no del terrorismo como una forma más del crimen
organizado. Diversos autores de estudios sobre terrorismo nos muestran algunas
distinciones entre terrorismo y delincuencia organizada.
Según
el autor D. Smith “son las motivaciones económicas las que informan la
dedicación a actividades delictivas de las
organizaciones criminales, reservando a los grupos terroristas
motivaciones políticas, distinguiendo de este modo entre una forma de
delincuencia y otra”.
El
Código Penal Español, en su artículo 515 nos dice que son punibles las
asociaciones ilícitas, teniendo tal consideración:
1)
Las que tengan por objeto cometer algún delito o después de constituidas,
promuevan su comisión. 2) Las bandas armadas, organizaciones o grupos
terroristas.[7]
Baltasar
Garzón, en su obra “Narco”, entiende que ambas figuras son afines, y es por
ello que defiende un tratamiento similar para las dos: “Es cierto que no pueden
equiparse o identificarse absolutamente bajo una misma rubrica todas las organizaciones terroristas
y las organizaciones mafiosas (entendiendo este término en sentido amplio), pero no lo es menos que
casi todos tienen una estructura similar, utilizan medios similares, persiguen objetivos comunes
(políticos o económicos) que facilitan su supervivencia y engrandecimiento y
todas ellas atacan desde distintos frentes a la estabilidad de los sistemas
democráticos y ponen en cuestión las
instituciones básicas. Por tanto, la actitud frente a ambas deberá ser idéntica dentro del ámbito de la
investigación y represión, con similares medios y técnicas policiales y
jurídico-procesales y sobre todo bajo un mismo prisma de coordinación superior,
no solo de información, sino incluso de actuación operativa de alcance
internacional”[8].
El
Dr. Bayardo Ramírez Monagas, define la delincuencia organizada transnacional
como: “la asociación o pertenencia de un grupo de tres o más personas vinculadas con la finalidad u objeto
de dedicarse a una o más
actividades delictivas para obtener
beneficios económicos y de otro orden,
en forma constante”[9].
Hay
que destacar que los vínculos entre delincuencia organizada y terrorismo no son
nuevos. Existen grupos de delincuencia organizada que han utilizado el
terrorismo como medio para imponer sus fines de impunidad contra el Estado.
Terrorismo
y delincuencia organizada no son conceptos sinónimos. Pues no todos los grupos
de delincuencia organizada son terroristas ni todos los terroristas son grupos
de delincuencia organizada. Es conveniente distinguir entre los grupos
terroristas y los actos de terroristas aislados. Esta distinción no es válida
para el caso de delincuencia organizada en la que siempre se trata de un grupo
de tres o más personas que concentran sus actos delictivos de manera prolongada.
Es
cierto que muchos de los grupos terroristas se financian por actividades
ilícitas como el tráfico de armas y drogas, el secuestro, la extorsión… Por
tanto, es preciso subrayar como factor clave la posible utilización de la
Convención de Palermo para criminalizar estos vínculos, ya que algunas
organizaciones terroristas utilizan las actividades delictivas organizadas como
lucro “encubierto”, utilizando el
término “financiación”.
Refiriéndonos
a las relaciones entre grupos, podemos hacer un análisis de los vínculos entre
delincuencia organizada y de los puramente terroristas de la siguiente manera:
·
Grupos de delincuencia organizada que no
tienen relación con el terrorismo.
·
Grupos de delincuencia organizada que
realizan actividades terroristas tales como el cartel de Medellín o la Mafia
italiana que recurrieron al terrorismo en la búsqueda de impunidad.
·
Grupos terroristas que realizan
actividades criminales para financiar sus desviados fines políticos.
·
Grupos terroristas que realizan
intercambios de bienes con la delincuencia organizada.
·
Organizaciones terroristas no
financiadas por delitos.
Se
puede hablar de grupos de delincuencia organizada utilizando el terrorismo para
conseguir sus fines que son siempre los de obtener beneficios económicos.
Un
ejemplo claro lo tenemos con la detención en España hace algunos años de
miembros de Al Qaeda que financiaban sus actividades entre otras, mediante el
uso de tarjetas de crédito falsas[10].
Debemos
distinguir el beneficio económico o financiero que tiene un ánimo totalmente de
lucro, del beneficio material que es desarrollar una actividad. En los códigos civiles del derecho
continental se distingue entre sociedad y asociación:
·
Las asociaciones no tienen fines de
lucro pero de todas maneras necesitan recursos económicos para desarrollar sus
fines.
·
En las sociedades, los socios se obligan
mutuamente a combinar sus recursos o esfuerzos para la realización de un fin
común de carácter preponderantemente económico.
Los
beneficios materiales a los que se refiere la Convención de Palermo tienen por
objeto, organizaciones que no tienen fines de lucro pero si cometen delitos
para realizar sus fines. De esta manera, las organizaciones terroristas con
vínculos con la delincuencia organizada quedarían incorporadas en esta categoría siempre y
cuando cometan acciones ilícitas para obtener beneficios que les permitan
desarrollar sus fines.
Las
diversas tipologías vinculadas al terrorismo y al crimen organizado, están
cubiertas en la Convención de Palermo. Pero hay que destacar que la Convención
de Palermo no distingue la motivación política de los actos cometidos por
organizaciones delictivas.
2.7
El papel de los Estados.
Se
podría decir que la lucha contra el crimen organizado transnacional no ha
tenido el éxito esperado, ya que
es necesario que exista una cooperación coordinada entre las agencias responsables
combatirlo: compartiendo la información disponible, facilitando las
investigaciones, dictando leyes armonizadas entre todos los países
involucrados y estableciendo apoyos técnicos mutuos entre todos los organismos
especializados en este fenómeno.
Los Estados, en general, no han acertado con
las soluciones para enfrentar esta amenaza, ya sea porque no tienen los medios
apropiados, porque las autoridades no aplican con firmeza las leyes, porque no
hay intercambio de informaciones o porque no hay coordinación cooperativa.
Existen
dos problemas fundamentales que están enfrentando los acuerdos formales: la
falta de universalidad, al existir Estados que no ratifican los tratados, y la
falta de puesta en vigor de legislaciones
firmes y duras. Al respecto los Estados deben: ratificar el Tratado de
Palermo y dar completo cumplimiento a lo dispuesto en su articulado, única vía
para combatir este flagelo que día a día
crece y se infiltra en un mayor número de países.
3. Metodología y resultados
En
el desarrollo del presente trabajo se recurrió
a la investigación documental, utilizando el pensar reflexivo y el
razonamiento lógico, dicha investigación requiere de la inducción-deducción,
del análisis-síntesis, empleando además la creatividad. El trabajo ha sido posible gracias a la
utilización de fuentes bibliográficas que nos han acercado a numerosos autores
y obras especializadas en nuestro tema objeto de estudio. Este proceso
documental nos ha llevado además, a plantear líneas de debate dentro del grupo
de trabajo, lo que nos ha ayudado a seleccionar con mayor criterio el material
de estudio, para así tomar lo
aprovechable.
Tras
el estudio bibliográfico e inductivo
relacionado con el crimen organizado y el terrorismo se han extraído los
siguientes resultados:
1. La
trascendencia y las características diversas de todos los delitos relacionados
con el crimen organizado han obligado a los legisladores a establecer una
especificación de tales delitos, de ese modo, se garantiza una mayor
preocupación por este problema social.
2. El
desarrollo de las sociedades capitalistas y la globalización han favorecido la
proliferación del crimen organizado. Es indudable que el actual proceso de
globalización facilitó que las actividades de la mafia adquirieran dimensiones
transnacionales en la década pasada, ya que si entendemos la globalización como
el acortamiento de las distancias a
escala mundial mediante la aparición y el fortalecimiento de redes de
conexiones económicas, tecnológicas, sociales, políticas y ambientalistas, es
lógico creer que estos elementos pueden, sin lugar a dudas, ser
aprovechados por la delincuencia para
sus fines.
3. Pese
a los intentos de lucha contra el crimen organizado, el crecimiento paulatino
de esta lacra ha sido tan pronunciado que incluso las instituciones de los
Estados se han visto corrompidas.
4. Teóricos
del Derecho y legisladores no se han puesto de acuerdo a la hora de establecer
una línea divisoria para las definiciones de terrorismo y crimen organizado.
5. La
lucha contra el crimen organizado transnacional no ha
tenido el éxito esperado, ya que
es necesario que exista una cooperación coordinada entre las agencias
responsables de combatirlo. No existe una información compartida disponible que facilite las investigaciones
y que dicte unas leyes armonizadas entre
todos los países involucrados. Tampoco se ha establecido un apoyo en
materia técnica entre todos los
organismos especializados en este fenómeno. Los Estados en general no han
acertado con las soluciones para enfrentar esta amenaza, ya sea porque no
tienen los medios apropiados, porque las autoridades no aplican con firmeza las
leyes, porque no hay intercambio de informaciones o porque no hay coordinación
cooperativa. Estos acuerdos se enfrentan a dos problemas fundamentales; por un lado,
la falta de universalidad, al existir Estados que no ratifican los
tratados, y además, se carece de una puesta en vigor de legislaciones firmes y duras.
4. Conclusiones
La
delincuencia organizada ha aumentado de forma alarmante en los últimos tiempos,
pasando a ser un problema que cada vez
genera mayor preocupación social, tanto por su incremento cuantitativo como por
su progresiva peligrosidad cualitativa. La delincuencia organizada es además,
una característica de sociedades que han alcanzado un cierto nivel de
prosperidad. En las grandes ciudades latinoamericanas, la delincuencia organizada
está ligada a la obtención delictiva de bienes suntuarios de consumo y por lo
general no practican la violencia por la violencia misma sino como medio de
obtener sus objetivos materiales.
El
creciente conocimiento de la delincuencia ha contribuido a la comprensión de
las motivaciones de los criminales de todas las edades. En los últimos años, esta ha sido agredida
desde muchos campos, una de las principales preocupaciones de los criminólogos
para aumentar la eficacia de esta labor mediante actuaciones policiales y los
procesos judiciales. En numerosas comunidades se han realizado iniciativas
destinadas a afrontar las condiciones que generan delincuencia, reconociendo
que los delincuentes son el principal producto del hundimiento de las normas
sociales tradicionales, a consecuencia
de la industrialización, la urbanización, el incremento de la movilidad física
y social y los efectos de la infravivienda, el desempleo, la crisis
económica y las guerras.
Para
una prevención efectiva del delito se requiere de instituciones y programas que
aporten guías de actuación y de control realizado, tanto en el plano teórico,
como en el que atañe a la tradición, por la familia y por la fuerza de la
costumbre social es importante el arresto y condena de los delincuentes y
plantear la alternativa de su reinserción.
Un
hecho importante que debe ser comprendido para la represión y prevención de
hechos punibles perpetrados por
organizaciones criminales es que estos crímenes están amparados en estructuras
criminales, por lo que no puede idearse
o implementarse una estrategia sino se dispone de información o inteligencia
previa que ayuden a comprender el modus operandi con que se impulsan y lucran.
Se
debe realizar una fuerte inversión en la formación y capacitación de recursos
humanos para la prevención y lucha contra el crimen organizado, recurriendo a
la asistencia internacional de países con mayor experiencia y tradición en este
tipo de actividad criminal.
La
política criminal de hoy ha de elaborar respuestas penales o sociales, alternativas
para los grupos de delincuentes, para evitar los efectos negativos y
discriminativos de la cárcel actual, que contribuya al progreso
humano del individuo y, no menos, de las sociedades.
5. Bibliografía
Garzón Real,
Baltasar (1997): Narco. S.L. Editorial Germania
[1] El
crimen organizado es un fenómeno multidimensional desarrollado por un grupo de
personas que realizan múltiples actividades delictivas (Giménez-Salinas Framis,
et al. 2009)
[2] Se ha
determinado que las cuatro primeras
condiciones deben darse obligatoriamente
y que deben cumplirse al menos dos
o más de las otras.
[3] La
Convención de la ONU contra la delincuencia organizada transnacional establece
un protocolo de actuación ante estas actividades delictivas.
[4] Otras
instituciones y autores reflejan cifras superiores que oscilan desde 400 mil a
700 mil millones de dólares. World Drug Report, 2011.
[5] Según
estadísticas policiales, las víctimas de delitos son principalmente varones de
entre 20 y 50 años, pero este dato varía según la tipología de los delitos.
[6] Estas
actividades tenían terribles consecuencias para todos los colectivos.
[7]
Según este artículo se le considera
asociaciones ilícitas a las que tengan por objeto cometer un delito o promover
su comisión, en donde tienen cabida las organizaciones criminales como los
grupos terroristas, por separado. Art. 515 del Código Penal Español.
[8]
Libro “Narco”, 1997. Sobre la similitud de algunas organizaciones mafiosas y
grupos terroristas.
[9]
Ensayo sobre la delincuencia organizada: “La delincuencia organizada
transnacional como fenómeno global contemporáneo de carácter político,
económico y social”.
[10]
Auto de procesamiento del Juzgado Central de Instrucción Nº. 5 de la Audiencia
Nacional del 28 de noviembre de 2001. Sumario 35/01.