lunes, 25 de mayo de 2015

Lectura #1 "Construcción cultura y prevención criminal publicista. Una revisión de casos conflictivos"



La publicidad trata de enganchar al público unos instantes en pantalla para que luego estos compren dichos productos. Por ello toma escenas bastante llamativas, llegando incluso a la violencia o la sexualidad exacerbada. El objetivo es llamar la atención, en esto no hay límites. 

El hecho de mostrar escenas morbosas y sensacionalistas entre el público genera que estos se adapten a esas imágenes y las vean como normales.  Cuando la gente interioriza imágenes violentas y las introduce en su realidad, presenciarlas o llevarlas a cabo en su vida no les parecerá tan extraño.

Actualmente los criminologos quieren trabajar con el hecho de que las imágenes que se muestren en televisión o en los carteles publicitarios no inciden a la violencia o a cometer actos delictivos, sino todo lo contrario los muestren como algo malo. 

Aparece también la publicidad especifica para concienciar a la población. Al igual que en otros sectores la publicidad es muy efectiva, el hecho de persuadir con mensajes moralistas y favorables a la ley al público da resultados. Se ha puesto en práctica en campañas de seguridad vial o anti-drogas por ejemplo.

La estrategia publicitaria y visual para concienciar ha resultado más efectiva que otros métodos usados anteriormente. Ya es conocido los típicos anuncios de "si bebes no conduzcan" que muestran crudamente lo que te puede ocurrir en un accidente de tráfico. En estos casos si que se permite la brutalidad de los contenidos. Se permiten mensajes exagerados con los que consigan meter el miedo en el cuerpo a los espectadores.

Como conclusión, hay que regular los contenidos audiovisuales que inciten a cometer delitos, y también hay que crear contenidos que alarmen a la población y la avisen de qué le ocurrirá si no sigue las normas. 

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