Lectura 3: La deformada
percepción de la sociedad sobre la delincuencia juvenil
La
delincuencia juvenil supone una gran preocupación social en los últimos
tiempos. Según informa un estudio la mayoría considera que los adolescentes son
menos respetuosos que los jóvenes de generaciones anteriores.
Lo
que es una realidad, es que existe un gran desconocimiento sobre la
delincuencia juvenil en general, pues como se muestra en los resultados del
estudio llevado a cabo por el Centro de Investigación en Criminología de la
Universidad de Castilla-La Mancha, se ha comprobado que la mayoría opina que
este tipo de delincuencia tiene una magnitud mucho más elevada de la existente,
ya que la delincuencia juvenil ha disminuido en los últimos años. El porcentaje
de delitos violentos se sitúa en torno al 35%, y el grado de reincidencia no
supera el 25-35% aprox.
Asimismo,
y siguiendo en esta misma línea cabe destacar otra de las cuestiones en las que
se han centrado en el estudio: el castigo que piensan que se debe proporcionar
a los jóvenes que cometen conductas delictivas. Respecto a este tema la mayoría de los encuestados piensa
que la finalidad rehabilitadora es la mejor para los jóvenes.
Independientemente,
de que la delincuencia aumente, disminuya o se mantenga estable, la opinión
pública siempre va a tener una visión distorsionada sobre este tema. Lamentablemente,
estos pensamientos equivocados que tiene la sociedad los producen en gran
medida los medios de comunicación. Son los principales transmisores de noticias
y de mostrar la realidad, aunque nunca la reflejan tal como es. Para que disminuya
la idea equivocada que la sociedad tiene, en primer lugar los medios deberían
de cambiar su forma de enfocar esta cuestión.
En
conclusión, después de leer y analizar el artículo Populismo Punitivo y Delincuencia Juvenil: Mito o Realidad, de Esther Fernández
Molina y Pilar Tarancón Gómez, podemos decir que alrededor de la delincuencia
juvenil se dan una serie de factores que facilitan la preocupación y rigor
punitivo, además las opiniones que sustentan estas visiones parecen descansar
en una falsa creencia muy difícil de cambiar.
María Martí
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