domingo, 24 de mayo de 2015


Lectura 2: El miedo al delito en la sociedad actual


No cabe duda de que el miedo al delito en la sociedad está muy presente en la actualidad. Diversos hechos hacen que la población se forje en un estado de desconfianza e inseguridad en todos los ámbitos de su vida.

Todos estos miedos nacen de la idea de ser víctima de un delito, idea que surge de un entorno que facilita un tipo de informaciones que avivan ese sentir en las personas. Los medios de comunicación son los principales encargados de transmitir a diario ese miedo al delito a través de las noticias que podemos ver las 24 horas del día.  Es el momento de plantearse, ¿hasta qué punto es necesario que la sociedad sea consciente del seguimiento exhaustivo de este tipo de noticias que no hace más que alimentar su temor?

Cabe destacar, que el miedo al delito es una percepción subjetiva que no necesariamente se corresponde con los índices reales de delitos. Es más, por diversas observaciones se puede decir que en un contexto objetivo de delitos en decremento, crece, por distintas razones, la percepción de inseguridad, como ocurre en  España, que ocupa el último lugar en cuanto a prevalencia de victimación pero se sitúa en el sexto puesto en temor al delito, entre 19 Estados.

Con el ejemplo de dicha situación en nuestro país, podemos decir que el miedo al delito debe ser motivo de preocupación de las autoridades, ya que esta situación acarrea una calidad de vida urbana pésima tanto a nivel individual como global. Por lo que para conseguir promover una mayor calidad de vida urbana, es necesario identificar e intervenir sobre los antecedentes del miedo. Algo que intentan a través de una serie de estudios que trabajan para evitar en la ciudadanía el riesgo de tomar decisiones respecto a la seguridad basadas en percepciones alarmistas.

Está claro que para disminuir el miedo al delito en la sociedad, es el ciudadano el que tiene que empezar a ver la realidad a través de datos, estudios, investigaciones y no a través de un escaparate mal adornado, que solo muestra lo que unos pocos quiere que la mayoría vea. Sólo si es capaz de desprenderse de dicha manipulación y controlar sus miedos por sí solo, el ser humano encontrara el estado de bienestar. 

María Martí

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