#Lectura 2: El miedo es su mensaje
Por Míriam Garví
Curioso el funcionamiento de la alarma
social, del miedo al delito, de la inseguridad ciudadana, que parece en muchos
casos alimentada por encima de la realidad por los medios de comunicación. Terminan
por inculcarnos el miedo como una parte de vivir en comunidad. El miedo termina
siendo parte de su mensaje. Miedo a votar a partidos políticos nuevos. Miedo a
viajar a ciertos países que se convierten en “tierra hostil”, y por supuesto,
miedo a deambular por nuestras calles. Ahorran así trabajo a quienes debieran
protegernos a altas horas de la noche, invitándonos a permanecer en la
tranquilidad de nuestros hogares, y por supuesto, imponen un gran apoyo a
quienes crean unas leyes en nuestro país de penas de hasta 30 años. Somos un
país con un grado de delincuencia relativamente bajo, y por el contrario, con
las penas más duras del ámbito europeo. Somos una población altamente
sugestionable, y altamente hipnotizada por lo que nos dicen hemos de creer en
los informativos. El caso que apuntan los autores de la lectura “Problemas de
medición de miedo al delito” muestra que en el País Vasco, la tasa de
delincuencia es la misma desde hace diez años, y sin embargo, los periódicos y
los medios audiovisuales, no dejan de salpicarnos con sus titulares de “creciente
inseguridad”. Como ya he dicho, supongo que se trata de un caso de protección
de las leyes que nos ha tocado seguir. De algún modo habrá que justificar la
superpoblación de nuestras cárceles, el endurecimiento de las penas, que de
hecho, aún quieren aumentar con la nueva reforma del código penal.
Sin embargo, es tiempo de abrir los ojos y
dejar de digerir todo lo que nos lanzan desde las cadenas como cierto. Es tiempo
de pedir datos, de exigir pruebas. Y de no dejarnos engañar por quienes siempre
se han creído con derecho a dictar nuestros pensamientos a golpe de
Telepromter.
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