Es más que evidente la
necesidad de prever un delito, no solamente por el hecho delictivo en si sino
para evitar también la posible repercusión en la seguridad pública. Por otro
lado, es algo inevitable y que siempre va a estar ahí, el crimen, delito, ciberdelito
y otras tantas definiciones es algo inamovible, que en mayor o menor medida
siempre va a convivir con nosotros como sociedad. Es por tanto, necesario y tal
vez obligatorio, que los medios de comunicación hagan todo lo que esté en su
mano para intentar prevenirlos o evitarlos, pero tal vez no siempre empleen un
buen medio para alcanzar un exitoso fin.
Con esto me quiero
referir a las campañas de prevención contra el crimen, las cuales en principio
tendrían la responsabilidad de informar y ayudar al ciudadano medio a evitar
algún tipo de actividad delictiva o perjudicial para ellos mismos. El problema
viene ahora y es debido al mal uso de estas bienintencionadas campañas, cuando
es su intención de querer abordar un tema complicado y de controversia y con la
finalidad de evitar una situación mala o dañina emplean ciertos lemas,
eslóganes, o anuncios publicitarios que generan muy malas vibraciones en los
ciudadanos, dando a entender en algunas ocasiones un mensaje erróneo o
diferente al que en su inicio buscaban trasmitir, generando así muchas
opiniones negativas en la población así como la desaprobación de estas campañas
por la mayoría social.
Finalmente opino que la
publicidad y las campañas de prevención no deberían generar esta controversia
en el ciudadano, y deberían ser un poco más conscientes de las repercusiones
que se pueden generar con según que anuncio o información. Es evidente que es
bueno que se tenga información sobre ciertas actividades que pueden ser
perjudiciales para nosotros, pero siempre desde la buena publicidad e
información, ya que a nadie ayuda el hecho de saber los delitos sexuales que
han cometido algunos ciudadanos estadounidenses además de sus direcciones,
fotografía y datos personales, como tampoco ayuda un anuncio demasiado “duro”
para prevenir y evitar el consumo de sustancias estupefacientes en
adolescentes. Mi conclusión es que sí deben realizare estas campañas de
prevención e información, pero siempre desde el control y la filtración
necesaria para ser realmente una herramienta de ayuda a la prevención y no una
mera recopilación de datos e informaciones morbosas de dudosa y buena
finalidad.
Adrián Jiménez Ramos
No hay comentarios:
Publicar un comentario