lunes, 8 de junio de 2015

#Lectura 1: “Construcción cultural y prevención criminal publicista”

Es más que evidente la necesidad de prever un delito, no solamente por el hecho delictivo en si sino para evitar también la posible repercusión en la seguridad pública. Por otro lado, es algo inevitable y que siempre va a estar ahí, el crimen, delito, ciberdelito y otras tantas definiciones es algo inamovible, que en mayor o menor medida siempre va a convivir con nosotros como sociedad. Es por tanto, necesario y tal vez obligatorio, que los medios de comunicación hagan todo lo que esté en su mano para intentar prevenirlos o evitarlos, pero tal vez no siempre empleen un buen medio para alcanzar un exitoso fin.
Con esto me quiero referir a las campañas de prevención contra el crimen, las cuales en principio tendrían la responsabilidad de informar y ayudar al ciudadano medio a evitar algún tipo de actividad delictiva o perjudicial para ellos mismos. El problema viene ahora y es debido al mal uso de estas bienintencionadas campañas, cuando es su intención de querer abordar un tema complicado y de controversia y con la finalidad de evitar una situación mala o dañina emplean ciertos lemas, eslóganes, o anuncios publicitarios que generan muy malas vibraciones en los ciudadanos, dando a entender en algunas ocasiones un mensaje erróneo o diferente al que en su inicio buscaban trasmitir, generando así muchas opiniones negativas en la población así como la desaprobación de estas campañas por la mayoría social.

Finalmente opino que la publicidad y las campañas de prevención no deberían generar esta controversia en el ciudadano, y deberían ser un poco más conscientes de las repercusiones que se pueden generar con según que anuncio o información. Es evidente que es bueno que se tenga información sobre ciertas actividades que pueden ser perjudiciales para nosotros, pero siempre desde la buena publicidad e información, ya que a nadie ayuda el hecho de saber los delitos sexuales que han cometido algunos ciudadanos estadounidenses además de sus direcciones, fotografía y datos personales, como tampoco ayuda un anuncio demasiado “duro” para prevenir y evitar el consumo de sustancias estupefacientes en adolescentes. Mi conclusión es que sí deben realizare estas campañas de prevención e información, pero siempre desde el control y la filtración necesaria para ser realmente una herramienta de ayuda a la prevención y no una mera recopilación de datos e informaciones morbosas de dudosa y buena finalidad.

Adrián Jiménez Ramos

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