En la actualidad, la percepción que tienen los individuos sobre el miedo al delito es bastante más elevada que la tasa de delitos real. La situación ideal que se da en una población es aquella en la que la percepción de delitos es baja y el miedo también lo es. Es muy común ver como los ciudadanos toman medidas de autoprotección ante el fenómeno urbano. Es decir, cuando un individuo pasa por una determinada zona en la que los edificios están más estropeados, que tiene grafitis, simplemente que está en peores condiciones hace que está persona baje los pestillos del coche, se cruce el bolso por si acaso se lo roba, etc.
Esto se debe a los perjuicios que tiene la gente sobre determinados barrios o zonas de la ciudad y sobre la gente que vive en ellos. Pero hay que tener en cuenta que esto no siempre es así, ya que las posibilidades de sufrir un delito son las mismas o muy parecidas que en una buena zona de la ciudad. Simplemente que en el centro de ellas, por ser la "cara visible" los ayuntamientos se encargan de arreglar las imperfecciones para atraer el turismo y generar empleo.
Estos perjuicios se ven potenciados por el tratamiento que dan los medios de comunicación a determinadas noticias, ya que en muchas ocasiones en los titulares incluyen la nacionalidad del delincuente o la zona en la que se ha cometido el delito, en lugar de dar importancia al hecho en sí. Esto hace que el miedo al delito aumente innecesariamente.
En caso de que la tasa de delitos no sea elevada desde las autoridades se debería explicar a los ciudadanos que no deben tener miedo a sufrir determinados delitos porque las tasas son bastante bajas. Además también deberían explicar a los medios de comunicación como tratar determinadas noticias de forma que no potencien el miedo al delito entre los ciudadanos.
Marta Izquierdo Cascales
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