martes, 16 de junio de 2015

El miedo al delito como un fenómeno social

Son numerosos los estudios que en los últimos años centran su investigación en el miedo al delito y la percepción de inseguridad ciudadana de la población debido a la grave repercusión que tiene en la calidad de vida de muchos ciudadanos.

Quizá muchas veces no seamos conscientes de ello, pero todos tenemos comportamientos o hacemos cosas como consecuencia de ese miedo a ser víctima de un hecho delictivo. ¿Qué chica no se cruza el bolso o lo sujeta para evitar que se lo roben? ¿Quién no está con la miraba puesta en el móvil cuando lo deja en la mesa de una terraza mientras se toma algo? ¿Quién no intenta evitar por ciertas zonas que considera peligrosas o poco seguras?

Estas son solo algunas de las cosas que una persona puede hacer por ese sentimiento de inseguridad, creyendo, de manera realista o equivocada, que así tendrá menos posibilidades de que ser el objetivo de un delincuente. De lo que no somos tan conscientes es que estos comportamientos, conocidos por los expertos como 'conductas de autoprotección', pueden provocar una merma en nuestra calidad de vida, ya que provocan que cambiemos nuestros hábitos e incluso nuestra forma de relacionarnos socialmente.

Uno de los principales problemas que existe en torno a este fenómeno es que el sentimiento de inseguridad que sientes los individuos no siempre se corresponde con la realidad, lo que puede deberse a varios motivos. El miedo puede ser una consecuencia directa por el hecho de haber sido previamente víctima de un delito o puede ser creado de manera indirecta por lo que cuentan otros o lo que escuchamos de los medios de comunicación. Y es en este punto donde se abre un debate muy amplio. ¿Hasta qué punto los medios son causantes de la aparición de ese miedo en la población?

Es evidente que en la televisión, en la prensa y en la radio se da más importancia a todos acontecimientos que tienen tintes negativos, porque suelen ser los que conllevan una mayor repercusión para la sociedad. Constantemente nos hablan de muertes, bandas de delincuentes, robos, maltratos, etc. Que esto sea así no implica que los medios quieran promover una alarma social entre las personas, pero ocurre. Y sucede así porque a lo que vemos y leemos hay que sumar  nuestra experiencia personal, nuestro entorno, la percepción que tenemos de ese contexto en el que vivimos.

Si vivimos en un barrio que consideramos seguro, lo más probable es que sigamos pensándolo aunque digan en los informativos que ha habido un robo. Si por el contrario nuestra vivienda está en un barrio problemático, las noticias negativas que recibamos lo que harán será fortalecer ese pensamiento que ya tenemos. Por ello, el miedo al delito es un sentimiento subjetivo que nunca afectará de igual manera a dos personas y que no se puede analizar de una manera concreta.

A pesar de esto, la función social de los periodistas y de los medios es mantener a la población informada de lo que ocurre en su entorno y que le puede afectar. Siempre teniendo en cuenta el enfoque que se da a los datos y la manera de contarlo y, sobre todo, con el máximo rigor y veracidad. Sin estos elementos fundamentales, no estarían ejerciendo de una forma correcta su función de cuarto poder.



Elena Palacios Bedia
#Lectura 2

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