PUBLICIDAD POCO EFICIENTE JORGE SALINAS
La publicidad es la amiga fea de
la televisión (y de la radio y los periódicos), si quieres pasar un buen rato
no te queda más remedio que aguantar las interminables charlas que nos da la
publicidad (y si estás viendo Antena 3 más todavía). Los publicistas tienen una
tarea muy complicada, que durante los 5 minutos que dura una pausa publicitaria
(el doble si es Antena 3) los espectadores recuerden un anuncio, el que han
hecho ellos. Durante este tiempo vemos pasar algunos perfumes, muchos coches y
por cada coche dos anuncios de seguros. Para llegar al público muchos de ellos
buscan el humor o el surrealismo como Rastreator (Gua, gua). En este panorama
desolador tienen que competir también los anuncios contra la violencia de
género y las campañas de seguridad vial. Hablamos de anuncios serios, que
transmiten un mensaje importante y que tiene el objetivo de llegar a la mayor
masa social posible. Al tratarse de problemas sociales graves tienen un aura
más oscura, son más violentos e intentan que veamos en 30 segundos la repercusiones
negativas. Son anuncios de una gran crudeza que la primera vez que los ves por
televisión pues le prestas atención, pero seamos sinceros nuestro cerebro
desconecta durante las pausas publicitarias y una vez visto, las demás veces lo
pasamos por alto. Es difícil implantar la idea en la sociedad, no nos engañemos
este tipo de publicidad no funciona tan bien como nos gustaría. En este país,
(es muy triste decirlo) la mejor campaña de seguridad vial la hizo una señora
que se presentó al casting de factor X. Su mítico “Ponte el cinturón, protege
tu vida” (https://www.youtube.com/watch?v=MUeDoyfGsJU)
logró que mucha gente se pusiera el cinturón antes de poner el coche en marcha.
Con esto no quiero decir que la DGT (Dirección General de Tráfico) en su
próximo anuncio tenga que poner a un rapero cantando que nos pongamos el
cinturón (como ya hizo el Ministerio de Sanidad con su campaña Yo pongo condón,
https://www.youtube.com/watch?v=WyKayiaJkks).
Es importante mantener un tono serio ante un problema grave, pero no es la
forma más eficiente de llegar al público.
A la hora de crear un espacio
publicitario para prevenir una conducta negativa para la sociedad el objetivo
principal es evitar esa conducta. Para ello el fin no justifica los medios, la
campaña “Maricón el que maltrata a su mujer” es un ejemplo de lo que no se debe
hacer. Las intenciones eran buenas, pero el mensaje y la forma de transmitirlo
erróneas. Una campaña que Myriam Herrero critica en su artículo “Construcción
cultural y prevención criminal publicista” es la de “Contra el maltrato,
tolerancia 0”. Esta campaña daba una imagen en la que la ciudadanía era más
intransigente contra la persona que contra las prácticas que realizaba. Es un
ejemplo más de buenas intenciones que se ven frustradas al no ajustar el tono
de la campaña.
Durante los próximos años
seguiremos viendo más spots publicitarios sobre estos temas, y veremos si han
evolucionado lo suficiente. Estamos hablando de temas muy importantes y que por
lo tanto hay que estar muy fino a la hora de realizar un buen anuncio, para que
nadie se pueda molestar (caso de “Maricón el que maltrata) y para acertar en el
foco del problema (intransigencia por el maltrato no con el maltratador, ya que
este merece una segunda oportunidad, pero eso ya es otro tema). El problema es que ninguna de estas campañas
con su tono negro y oscuro, y su mensaje serio y reflexivo consigue llegar
tanto al público como una canción cutre de una señora en Factor X.
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