Realizar campañas publicitarias que defiendan una serie de derechos e intenten prevenir los crímenes es importante, pero siempre y cuando esto se haga de la manera más correcta posible, ya que un mensaje mal comunicado puede lograr un efecto rebote en los espectadores, que se han dejado guiar por publicistas quizás algo verdes en materia criminal, pues no sólo llegar a mucha gente es el objetivo de las campañas, sino hacerlo bien y de una manera reflexiva y educativa.
No cabe duda de que los
delitos y crímenes siempre van a estar presentes en la sociedad y es aconsejable
que los ciudadanos sean conscientes de los males que les acechan, de manera efectiva
y fiel a la realidad. Conocer unos delitos que cabe dar a conocer, por lo que
aquellos que tienen “el poder” deberán de luchar para paliar la mala
información en la mayor medida posible con la ayuda de los medios de
comunicación. Un estamento para los ciudadanos que deberá velar por la buena
publicidad sin generar controversia ni confusión con sus mensajes y campañas y
que deberán ser meditados profundamente antes de su emisión si no se quiere
atentar contra la seguridad pública, además de dejando a un lado la demagogia y
el uso de informaciones personales que delaten delincuentes o el abuso del
morbo para atraer al público a sus campañas.
Información sí, pero de
la buena y cotejada por expertos que sean capaces de mostrar la realidad de los
crímenes de la actualidad.
Héctor Gómez Fernández
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