Cuando suenan las palabras “delincuencia” y “juventud”
en una conversación parece que automáticamente van de la mano, y es que en los
tiempos que corren los estereotipos y las falsas creencias entre la sociedad
atribuyen la delincuencia a los jóvenes en una gran mayoría. Cierto es que la
delincuencia juvenil es una realidad pero no tanto como nos quieren hacer ver.
Y es que los medios de comunicación juegan una vez más un papel fundamental en
la imagen que se tiene de los crímenes y de la seguridad, donde se considera
que son factores sociales y económicos los que llevan a delinquir.
Bien está que los medios se encarguen de una
información veraz y cercana a la realidad, que sumado al razonamiento de los
ciudadanos y a ser críticos con las informaciones que se les ofrecen darán
lugar a la imagen clara de la delincuencia, pues si nos centramos en las
estadísticas y en contra del pensamiento común, los detenidos pertenecientes al
rango juvenil es muy reducido, menor al 9% y con un escaso número de
reincidentes que va en descenso en la actualidad.
En contra de lo que reclama la ciudadanía adulta sobre el endurecimiento de las penas contra
los menores, puede que los medios no hayan mostrado con suficiente claridad las
reformas que el gobierno ha llevado a cabo en los últimos años, casi todas
enfocadas a unas penas más duras, pero justas y controladas que eviten que los
jóvenes reincidan en sus crímenes.
Un trabajo que parece que va bien encaminado a pesar
de tener algunas brechas que impidan juzgar a los menores en algunos casos. Por
lo tanto se hace patente la necesidad de una revisión y valoración del sistema
judicial acompañada del apoyo de los medios de comunicación en la tarea de
mostrar los cambios que se van realizando en la ley que afecta a los menores y
los resultados que estos cambios están teniendo.
Héctor Gómez Fernández
No hay comentarios:
Publicar un comentario