viernes, 26 de junio de 2015

#Lectura 2: Populismo punitivo y delincuencia juvenil


El endurecimiento de penas a la hora de que los jueces realicen su dictamen, por una parte, y la utilización de otros métodos de condena como la prestación de servicios o internamientos en centros, por otra, es una de las cuestiones más analizadas en cuanto a la delincuencia en general y la delincuencia juvenil en particular.

Bajo mi punto de vista, cualquier persona que delinca tiene derecho a recibir una reeducación bien estructurada desde ayuda en su ámbito familiar, psicológica o cualquiera que sea la necesaria y que sea objeto del motivo por el cual ha delinquido. Detrás de todo delincuente hay un motivo de delincuencia, especialmente en los niños que, por su poca madurez mental, se encuentran influidos por muchos agentes externos a su propia personalidad. De este modo, la detección del problema y la reeducación sumado a prestación de servicios en la comunidad sería más que suficiente.

Ahora bien, matar no me parece una práctica con la que puedas simplemente reeducar. Tanto matar, como agredir, como abusar y practicas que son degradantes para el ser humano, las penaría sin duda alguna con un internamiento en un centro, además de su respectivo análisis conductual y pautas para su reeducación desde dentro del mismo.

Debemos recordar que lo importante no es el castigo, sino que los delincuentes juveniles se reinserten en la sociedad y empiecen a formar parte de una sociedad responsable. No queremos centros juveniles abarrotados de delincuentes, sino ciudades seguras y jóvenes educados.

Mariluz Hoyos Morant

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