Lectura 2
Por Gabriela Zavala Sandoval
El
análisis del miedo al delito se podría cambiar, si se investiga desde la
perspectiva del delincuente y a la vez desde el miedo de la víctima a sufrir un
acto delictivo concreto. Si se hiciera un análisis del lugar más proclive a
sufrir actos delictivos, y a la vez el tipo de personas más propensas a ser
víctimas del delito y por último, se estudiaría al delincuente. Aunque creo que
sería muy difícil tratar de investigar el miedo real a un delito, si se puede
analizar por zonas y perfiles de edad y género concretos y otros factores
sociodemográficos.
Las
investigaciones demuestran que el miedo al delito afecta más a las personas que
el propio delito, y esto incide en el bienestar emocional del ciudadano.
Residir en una zona segura no garantiza la tranquilidad ya que los ciudadanos
se sienten más intranquilos ante un delito, quizás porque el miedo a sufrir un
delito es más inusual.
Si
hubiera la posibilidad de hacer un trabajo exhaustivo sobre miedo al delito
también habría que estudiar la percepción que tiene la sociedad sobre los
cuerpos de seguridad del Estado. Sobre todo conocer su opinión del servicio prestado por la policía ya que como encargados de mantener la
seguridad son los principales avales de garantizar la seguridad. Si su trabajo
es óptimo y reciben una buena calificación creo que el nivel de seguridad
percibido será mayor. Sin embargo, si fuera al contrario que la percepción es
que acuden tarde, son corruptos, su presencia en todas las zonas y la dotación
de armas para defender también es un
factor importante. Si la sociedad percibe que no puede confiar ni el los
cuerpos de seguridad peor será su sensación de seguridad general.
Para
finalizar, hay que realizar una revisión de las variables que intervienen en el
miedo al delito. Evitar las generalizaciones y sobretodo extender los
estereotipos de los delincuentes ya que han surgido nuevos perfiles delictivos
para los que habrá que prepararse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario