miércoles, 24 de junio de 2015

Ley Megan

En los Estados Unidos nos encontramos con una legislación que insta a sus autoridades policiales a hacer públicas fotografías de los delincuentes sexuales registrados dentro de sus fronteras. Cada estado decide cómo ejecutarla y qué datos hace públicos (nombre, fotografía, dirección, fecha del encarcelamiento y naturaleza del delito). Estas informaciones son difundidas a través de páginas web gubernamentales, periódicos y demás medios de comunicación. Nos referimos a la Ley Megan. ¿Carece de ética esta ley? ¿Es justa? En las siguientes líneas trataremos de explicar nuestro punto de vista.
La Ley Megan tiene la finalidad de proporcionar un servicio de información doble: en primer lugar sirve para tener un registro de delincuentes sexuales y, en segunda instancia, notificarle a la comunidad la existencia del delincuente. Pero cabría tener en cuenta otros factores tales como la posibilidad de que los criminales tengan familia –incluso hijos menores de edad—, el escaso beneficio que pueda suponer a las víctimas y familiares dicha información, los costes del servicio o el descartar una posible reinserción de las personas que cometan los actos delictivos. Y no sólo estos aspectos pueden influir en la opinión de lo innecesario de este servicio. Claro ejemplo de ello es un estudio del año 2008 de la Ley de Nueva Jersey que muestra que Megan es una ley sin efecto alguno en la reducción de la comisión de los delitos, el número de víctimas, además de añadir poca influencia sobre las comunidades donde se aplicaba.
En nuestra opinión la Ley Megan está bien porque ofrece mayor seguridad a los ciudadanos y les hace sentirse más cómodos, dentro de lo que cabe. Sin embargo, somos partidarios de que ofrecer la identidad de personas que hayan cometido errores en su pasado no ayuda para nada a su reinserción y puede ser negativo tanto para los propios afectados como para sus familiares. Es por ello que, pese a que tiene cosas positivas como hacer que los ciudadanos se sientan más seguros, no apoyamos esta ley. Todas las personas tienen derecho a enmendar sus errores y reconducir sus vidas y llevar una etiqueta tan negativa y además tener que soportarla de manera permanente es algo que no les ayuda. Está claro que muchos de ellos seguirán siendo peligrosos y podrán reincidir pero siempre habrá una minoría que quiera empezar de cero y no pueda. La seguridad es imprescindible pero también lo es preservar la identidad y cada uno es libre de contar al resto de la población lo que considere oportuno y no tener que llevar colgado un cartel que te haga ser esclavo de tu pasado.

ALEXIS REIG MIRÓ
JOAQUÍN GARCÍA BARBERÁ

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