La
opinión generalizada sobre los jóvenes y la delincuencia juvenil pone en
manifiesto la percepción negativa que los adultos tienen hacia los jóvenes hoy
en día. En relación con la delincuencia juvenil, la gran mayoría considera que
su origen es producto fundamentalmente de factores sociales y económicos
mientras que un grupo minoritario considera que es producto de una decisión
individual y racional de la persona o de una deficiencia psíquica.
Las
opiniones tan generalizadas, sobre todo si son de sectores conservadores,
muchas veces no coinciden con la realidad. Son meros estereotipos negativos recogidos
de los medios de comunicación y una serie de creencias falsas. Se cree que gran
parte de la delincuencia está protagonizada por jóvenes y en realidad si
acudimos a los datos que ofrecen las instancias oficiales se puede comprobar
que la proporción de detenidos juveniles asciende solo a un 8,6%. Además de
considerar que la delincuencia es mucho mayor de lo que es en realidad, también
se estima que el número de reincidentes es muy elevado y, sin embargo, es
precisamente lo contrario habiendo disminuido en los últimos años el grado de
reincidencia.
El
sistema de justicia de menores también tiene una mala valoración pública
generalizada. Se cree que es demasiado benevolente, aunque desconocen el
trabajo que se realiza en estas instancias. La Ley de Responsabilidad Penal de
los Menores en el año 2000, se ha visto sometida a numerosas reformas, siempre
a favor de endurecer la legislación. De la misma manera que se ha deteriorado
la imagen de los jóvenes desde los medios de comunicación, con los datos en la
mano deberían ajustarse a la realidad.
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