En las últimas décadas
y gracias al desarrollo y la evolución de las nuevas tecnologías se podría
asegurar que las medidas de seguridad están a un nivel excelente, y eso es
cierto. A día de hoy casi cualquier delito podría ser visualizado por
cualquiera de las cámaras que se encuentran escondidas o a la vista por
cualquier calle de cualquier ciudad, cualquier criminal o cibercriminal podría
ser rastreado por las huellas que deja en la red y estar detenido en escasas
horas.
Pero, con todo esto, mi
pregunta es la siguiente: ¿todos estos avances en seguridad hacen que descienda
o deje de existir el miedo al delito? Lo cierto es que no, nos encontramos en
una sociedad que tiene muy presente el temor de ser atacados, de convertirse en
víctimas de cualquier delito y como ha así lo demuestran los diferentes
estudios, es algo que ha ido incrementando con los últimos años. El problema de
estas estadísticas es que recogen factores muy dispares con lo que resultaría
muy difícil, casi imposible, poder medir el grado de miedo que siente el
ciudadano medio por verse envuelto en alguna actividad delictiva y por tanto,
no es fiable.
Por lo tanto: ¿qué hay
de cierto en todo esto?; lo cierto es que nadie lo sabe con exactitud y nadie
puede asegurarnos la afirmación de que la sociedad ha incrementado su temor al
delito en los últimos años, ya que no podemos fiarnos en este caso de lo que
nos cuentan los medios de comunicación como única verdad. Es, no obstante,
tarea de los diferentes investigadores, sociólogos y criminalistas, que son los
que deben encargarse de mostrar esos datos de la forma más real y minuciosa
posible, para que la sociedad pueda creer en esos datos por su veracidad y
poder saber así la realidad sobre el miedo al delito que verdaderamente existe
en la sociedad.
Adrián Jiménez Ramos
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