Las empresas responsables de campañas y spots publicitarios cada día son más propensos, debido también a la gran parte de la sociedad tan sensacionalista que se ha ido desarrollando en los últimos años, a utilizar en sus proyectos, temas de sensibilización social y que impregnen a costa de todo en la mente del receptor.
Ya han sido muchas las veces que la misma sociedad ha sido la encargada de hacer ver a estas empresas que no se debe hacer publicidad a costa de todo. El respeto al ser humano y a su propia dignidad y honor son derechos fundamentales universales de los que todos los ciudadanos gozan y que, por tanto, no se deben incurrir en ellos.
Las malas prácticas publicistas, respecto a temas que atañen a lo criminal, se deben principalmente a la ausencia de expertos que dominen la materia y sepan qué consecuencias puede tener cierto tratamiento en la sociedad. Nadie mejor que un experto criminólogo para elaborar spots y campañas publicitarias en la materia, coherentes y que cumplan con su verdadero fin que es el de concienciar a la población sobre determinado hecho criminal y, en su caso, ayudar a la víctima.
Como se aprecia en el estudio de Myriam Herrera Moreno, desde los años 80 existen estas meteduras de pata en el ámbito publicitario criminal y, lo peor, que en vez de avanzar hacia una buena y coherente publicidad, se siguen dando casos de malas prácticas publicitarias en nuestros días. Una palabra señores publicistas: criminólogos.
Mariluz Hoyos Morant
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